El pasado lunes 23 de enero la Cooperativa de Trabajadores de Excélsior, en reunión ordinaria y con un 76 por ciento de quórum, aprobó la venta del periódico Excélsior al Grupo Empresarial Ángeles que preside Olegario Vázquez Raña.
La decisión de vender el periódico fue casi unánime, un 98 por ciento de los asistentes a la asamblea votó a favor y sólo un dos por ciento de los mismos en contra. En esta operación, el empresario Vázquez Raña invertirá por este diario 585 millones de pesos, de los cuales el mismo lunes 23 de enero depositó ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) 277 millones, para pagar a los socios activos y jubilados, así como a los trabajadores eventuales sus salarios caídos. Según establece el convenio presentado en la JLCA, los restantes 308 millones de pesos de esta operación estarán destinados al proceso de disolución de la cooperativa, es decir, para enfrentar las demandas que tiene el diario por el pago de impuestos, proveedores, adeudos de luz y agua, así como a terceros, rubro donde se encuentran los pagos pendientes a los agentes de publicidad, etcétera. Si luego de todo este proceso queda algún dinero, se distribuirá entre los accionistas. También el pasado lunes 23 los cooperativistas empezaron a cobrar sus salarios caídos ante la junta. Para este trámite, cada trabajador activo o jubilado tenía primero que firmar el convenio donde aceptaba la venta de los activos, ya que cada uno de ellos tiene en este proceso la doble personalidad jurídica de trabajador y socio de la cooperativa. Al momento de cobrar esta liquidación, los trabajadores fueron recontratados por dos meses en su mismo puesto, horario y condiciones laborales; sin embargo, en 60 días se revisará el caso de cada uno para determinar finalmente si se quedarán de fijo en la nueva empresa.
Excélsior, ?El Periódico de la Vida Nacional? como reza su lema desde su fundación en 1908, ha pasado por momentos verdaderamente históricos tanto en su propia existencia como la del país mismo. En 1932, siendo una empresa privada, el periódico estaba a punto de quebrar y los trabajadores del mismo le pidieron al entonces presidente de México, Plutarco Elías Calles (quién al mismo tiempo fungía como presidente del Banco de México) que rescatara el periódico, y así, prácticamente el periódico lo compró el gobierno para después cederlo a los trabajadores vía la figura jurídica de una cooperativa y de esa manera salvarlo de la quiebra. Desde 1932 y hasta 1968, el periódico fue creciendo en popularidad, credibilidad y utilidades financieras.
El primero de septiembre de 1968, la Cooperativa elige como director del periódico a Julio Scherer, quién había ingresado como reportero en 1948; junto con Scherer llega al consejo editorial del periódico Miguel Ángel Granados Chapa. A partir de ese año y hasta 1976, el periódico sigue creciendo y gozando de una gran credibilidad por parte sus lectores quiénes principalmente pertenecían a la clase media de aquél tiempo; bajo la dirección de Scherer se impulsa el desarrollo de reportajes especiales (lo que hoy podría llamarse periodismo de investigación y crítica) sin embargo Scherer encuentra en su quehacer a un gran enemigo: el gobierno. Y es que Julio Scherer y Miguel Ángel Granados Chapa a través de su criterio editorial se empiezan a contraponer primero al régimen autoritario y opresor del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz y después a la política populista, dispendiosa y al mismo tiempo autoritaria del presidente Luis Echeverría Álvarez.
Y es Echeverría Álvarez en 1974 confabula un boicot de anunciantes de la iniciativa privada en contra del periódico; boicot que la empresa privada de aquél entonces acepta primero y después rechaza ya que la penetración publicitaria del rotativo era tal que dejar de anunciarse en Excélsior era igual a dejar de vender. Ante esto, Luis Echevarría Álvarez se vale de Regino Díaz Redondo (cooperativista opositor a Scherer) para organizar la destitución del mismo Scherer y su equipo; situación que se logra el 8 de julio de 1976 con la llegada a la dirección del mismo Regino Díaz Redondo. A partir de ahí Excélsior se ve protegido por el gobierno y al mismo tiempo se convierte en su lacayo, los anunciantes privados poco a poco se retiran del diario y el principal cliente pasa a ser el mismo gobierno. Leer Excélsior era leer un órgano de difusión y propaganda a favor de los regímenes de la época desde Luis Echaverría pasando por López Portillo, Miguel de la Madrid, Salinas de Gortari, Zedillo y un agente proactivo en la campaña de Labastida para la presidencia. De hecho, fue tal la relación del periódico con el Gobierno; que Banobras (banco gubernamental dedicado a financiar obra pública y a entes gubernamentales) llegó a conceder créditos a Excélsior.
El detrimento financiero llegó a su fin y en coincidencia con el fin de los regímenes priístas y el 20 de octubre de 2001; Regino Díaz Redondo dejó la dirección del periódico expulsado por la Cooperativa. El protectorado del Gobierno había acabado.
Ahora Grupo Ángeles, de Olegario Vázquez Raña; dueño de la cadena de Hospitales Ángeles, de Grupo Imagen (el que transmite el noticiero de Pedro Férriz) y de la cadena de Hoteles Camino Real incursiona en el rubro del periodismo escrito. Ojalá y pueda desligarse de la relación con los gobiernos (no hay que olvidar que el hermano de Olagario Vázquez Raña; Mario Vázquez Raña; dueño de la cadena de periódicos de El Sol de México siempre ha tenido lazos muy estrechos con gobiernos tanto estatales, municipales y el federal) y vuelva a convertir a Excélsior en un instrumento difusor de la crítica, imparcial y sobretodo de la verdad.
El autor es Coordinador de las Maestrías en Administración y Alta Dirección y Calidad de la Universidad
Iberoamericana Laguna.
e-mail: rodolfo.luna@lag.uia.mx