EFE
RÍO DE JANEIRO, BRASIL.- Equipos de rescate encontraron ayer restos de al menos dos de los 155 ocupantes del Boeing 737-800 de la aerolínea GOL que se estrelló el viernes en la selva amazónica de Brasil, informó la Fuerza Aérea Brasileña (FAB).
Los restos extraídos del avión están irreconocibles y sólo podrán ser identificados a través de exámenes de ADN a su llegada a Brasilia, precisaron las autoridades, cuyos enviados rastrearon ayer un área aproximada de veinte kilómetros.
Las autoridades brasileñas pusieron ayer en marcha una compleja operación de rescate, que durará al menos una semana.
El presidente de Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC), Milton Zuanazzi, anunció la previsión en conferencia de prensa y admitió que la posibilidad de encontrar sobrevivientes es “menor” a cada hora.
“Nosotros, evidentemente, nunca perdemos la esperanza, pero en cuanto pasa el tiempo va siendo más difícil encontrar un sobreviviente”, afirmó el presidente de la ANAC.
Según versiones de prensa, los soldados enviados al área de la tragedia han informado de que encontrar sobrevivientes será un “milagro” y que es muy penetrante el olor de los cuerpos quemados.
Los socorristas, que llegaron el sábado hasta el lugar de la tragedia tras deslizarse por cuerdas lanzadas desde helicópteros en vuelo, recibieron la misión de permanecer en el lugar durante la noche para espantar animales salvajes.
Los cuerpos serán retirados del lugar del accidente con la ayuda de helicópteros, transportados hasta una base de la Fuerza Aérea en en camiones frigoríficos y remitidos en avión a Brasilia para su identificación.
La Fuerza Aérea Brasileña (FAB) ha movilizado 75 hombres a una zona remota y de difícil acceso, donde el sábado fue avistada la aeronave, a unos 200 kilómetros al sudeste del municipio Peixoto de Azevedo, en el estado de Mato Grosso (centro-oeste del país).
Además de los militares, colaboran en la difícil tarea de rescate indios caiapós, que conocen la inhóspita región. Los primeros equipos llegaron al lugar aproximadamente 20 horas después de ocurrido el siniestro.
El Boeing, que cubría la ruta entre Manaos y Río de Janeiro, con escala en Brasilia, perdió el viernes contacto con los controladores aéreos hacia las 17:00 hora local (20:00 GMT), al parecer después de haber tenido un contacto con un avión ejecutivo que llevaba siete personas, y que logró aterrizar poco después con un ala averiada.
Zuanazzi resumió los testimonios de los ocupantes del avión ejecutivo: “Ellos vieron una sombra y (oyeron) un ruido”. “La posibilidad de un choque es bastante grande”, afirmó, aunque aclaró que la causa tan sólo podrá ser aclarada con el análisis de las cajas negras de ambos aviones.
La del Legacy ya fue enviada a un centro tecnológico en la ciudad de Campinas para su análisis, en tanto que la del Boeing aún no ha sido hallada, afirmó.
CERO ESPERANZAS
Las esperanzas de encontrar sobrevivientes entre los restos del avión de GOL pasaron de “remotísimas” a “cero”, según evaluaciones hechas el sábado por la Aeronáutica y la Empresa Brasileña de Infraestructura Aeroportuaria (Infraero).
Infraero administra 67 aeropuertos, 81 unidades de apoyo a la navegación aérea y 32 terminales de carga. De confirmarse la previsión de las autoridades, Brasil está ante la peor tragedia en la historia de su aviación.
Hasta ahora el peor accidente aéreo del país era el de un Boeing 727-200 de VASP, que se estrelló en junio de 1982 poco antes del aterrizaje en Fortaleza, capital del estado de Ceará, y que causó la muerte a sus 142 ocupantes.
Familiares de las víctimas divulgaron ayer una carta en la que exigen a las autoridades “una posición más clara e inmediata de la situación real del accidente” y piden una audiencia con el ministro de Defensa, Waldir Pires, cuya cartera tiene jurisdicción sobre la política aérea.