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Reflexiones de Atardecer / ALGO DE... AUGUSTE RODIN

Manuel Muñoz Olivares

Muchos sucesos y anécdotas conocí. Fueron infinidad de tópicos de los que me enteré a través de las charlas que a diario sostenía, mientras tomaba la clase o ayudaba en la realización de muchos cuadros que pintaba el maestro Guillermo Lourdes.

La charla del maestro era vivaz y su relato era casi de ?cuerpo presente? y por el lujo de detalles, prácticamente me hundía en la narración y en ovaciones me hacía partícipe ya no de anécdotas, sino como si en realidad hubiese vivido el suceso, y podía decir que conocí el detalle y a la persona descrita. Fue así como conocí a Benllurie, Zuluaga, Romero de Terreros, Sorolla y otros muchos maestros españoles e italianos con los que Lourdes tomó clases o estuvo en sus talleres, pero la charla que más me impactó y que conocí en desconocidos detalles y secretos devaneos, pero de genialidad maestría en su arte, fue ?el divino viejo? Auguste Rodin, como lo llamó el maestro de Lourdes.

Lourdes, estuvo casi dos años en el Atelier de modelado de Rodin en París. El enlace para llegar el estudio, fue una misiva de presentación que le extendió su maestro Zuluaga, quien le unía una gran amistad con Rodin.

?El artista tiene que viajar hasta los más humildes rincones del planeta y como quien agasaja al hambriento con abundantes manjares, así debemos entregar nuestras obras. Ésa es la mejor manera de dar a conocer que existimos y que cumplimos con la misión que nos trajo a este mundo.

Auguste Rodin y Cheffer, nació en París en 1840. De un modesto funcionario de origen normando, Jean Baptiste y Marie hija de campesinos del Este de Francia.

Siendo casi un niño, pasaba horas enteras entretenido en dibujar. Sus materiales siempre eran la tiza, cualquier hoja de papel, la pared o el simple suelo. Allí colmaba sus ambiciones de artista el pequeño Rodin, con sus creaciones.

Con las primeras letras, también conoció el pequeño Rodin, los secretos del arte, ya que su padre lo inscribió en la Escuela Imperial del Dibujo y Matemáticas. Rodin siempre guardó el más cariñoso de los recuerdos, afectos y agradecimiento, para su primer maestro que lo indujo en ?el más bello paraíso del arte?. Horacio Lecoq de Boisbaudran, fue el maestro cuyo método pedagógico se basaba en la búsqueda de la individualidad del artista sobre la observación directa y el entrenamiento del bosquejo del natural y el contacto directo con la naturaleza a fin de desarrollar una vívida memoria plástica.

Con el mismo dibujo, inició sus estudios sobre modelaje. Estudió anatomía humana y de los animales en el jardín de Plantes, donde otro genial maestro; Bayre, supervisaba su entrenamiento y sus trabajos.

Ya casi cumplía Rodin, 30 años, cuando se firmó el armisticio después de la guerra Franco-Prusiana. En esa época se traslada a Bélgica y se une a Carrier Belleuse, para trabajar a sus órdenes a la vez que buscar otros horizontes, siempre con el enorme afán de conocer a los más renombrados maestros de la época y dar a conocer su obra y su talento. Allí trabajó en diversos edificios públicos, hasta llegar a la enorme mole que es La Bolsa del Comercio de Bruxelas. Poco después formó parte del personal del taller del escultor Joseph Van Rasbourg y tomó parte en la ejecución de las esculturas decorativas del Palacio de las Artes de Bruxelas.

La primera gran obra y por la que lo conoció el mundo del arte de una manera tristemente, fue esa maravilla de perfección que es : ?La edad de Bronce?. Que primeramente se expuso en Bruxelas y luego en París. Es tan perfecta la obra que los críticos de la época, artistas fracasados, envidiosos y estúpidos ?conocedores? que siempre han existido, lo acusaron falsamente de haber ?vaciado? sobre un modelo vivo, su obra.

Esta decepción le impuso el destierro voluntario a Rodin de París y se entregó de lleno a su trabajo y realizó sus obras, El Hombre en Marcha y su San Juan Bautista en una plaza pública y a la vista del pueblo y esto le valió el reconocimiento de su genialidad y París se le entregó y sus detractores hubieron de tragarse sus falsedades cuando el Estado compró entre varias obras, la tan discutida ?La edad de Bronce? y además le encargó la creación de una puerta monumental, destinada al Museo de las Artes Decorativas de París. Esa obra es la llamada ?Puerta del Infierno? en la que se trabajó por casi 30 años y que su obra cumbre, El Pensador corona lo alto de esa maravillosa Puerta.

El año de 1889, Rodin realiza su primera gran exposición retrospectiva y la combina con la obra de Claude Monet y allí recibe los encargos para realizar sus obras Los Burgueses de Calais y el Monumento a Víctor Hugo, destinado a colocarse en el panteón de París. De nuevo, dicho monumento es menospreciado y de momento triunfan de nueva cuenta las intrigas y su trabajo es rechazado. Rodin no se arredra y como respuesta a sus enemigos, realiza otra versión del monumento en mármol en la que representa al poeta Víctor Hugo, desnudo y sentado. La obra aún inconclusa es de nuevo adquirida por el Estado y colocada en los Jardines del Palais Royal de la Ciudad Lux. Años después es substituida por la original de bronce y la de mármol se coloca en la explanada de los inválidos, en rue de Varennes.

En la exposición Universal de parís de 1889, el Pabellón de las Bellas Artes, logró reunir 170 obras de Rodin y algunos dibujos y fueron expuestos en el pabellón construido ex profeso par la magistral obra en el Palace de L?Ame. Con este gesto heroico dedicado al más discutido, despreciado y al mismo tiempo admirado artista, Bellas Artes, reconoció públicamente su valor y genialidad y así entró triunfante a la gloria de la inmortalidad, cuando apenas iba a cumplir 50 años de vida, en la que consumió casi la mitad de su existencia, en colocar en la cimbra, su obra, a base de tezón, trabajo creativo y refutado con sus maravillosas obras, las sangrientas críticas de ?la basura? en que se convierte en veces el ser humano en su desmedido afán de criticar lo que no es de su agrado o que desconoce.

Después del respaldo de Bellas Artes, para la obra de Auguste Rodin, vino el reconocimiento mundial y los encargos llegaron en tropel y Rodin decía: ?creo que ni viviendo 500 años, lograría satisfacer ni cumplir todos los encargos?. Viajó a Inglaterra y luego a España, donde conocieron su genial obra, realizando encargos y entablando amistad con Reyes, mandatarios, diplomáticos y sobre todo con artistas y fue precisamente con el pintor Zuluaga, con quien más estrechamente lo unió la amistad.

El 17 de noviembre de 1916, murió Rodin y junto a su esposa Rose Beuret, descansa en el amoroso regazo de la tierra de los jardines de la Villa de los Brillantes de Mendón y donde fácilmente puede identificarse su Mausoleo, porque allá en lo alto, domina expectante... SU GENIAL OBRA CUMBRE EL PENSADOR.

Bibliografía: Charlas de Manuel Guillermo Lourdes.

AUGUSTE RODIN ?El genio incomprendido? Judith Clader.

PARÍS, FRANCIA AÑO 2004.

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