Alejandro Hütt Valenzuela dio a conocer públicamente su plan de trabajo el 25 de noviembre de 2004, días después de asumir el cargo como presidente ejecutivo de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB). Fueron días de mucha tensión en la liga, ya que un grupo apoyaba a Plinio Escalante para mandamás del circuito, pero otra corriente se inclinaba por la mancuerna de Alejandro Hütt y Jorge Mario Cornejo.
Quienes se inclinaban por Plinio Escalante como presidente de la LMB no quedaron conformes con la decisión y aunque la acataron, los problemas aparecieron pronto, para dar paso a una serie de situaciones que dos años después hacen reventar a Alejandro Hütt, cuyo futuro en la liga no era ya muy halagador.
En la única entrevista que Alejandro Hütt nos concedió, en la Ciudad de México, fue claro al señalar que su preocupación principal era empaparse pronto en lo referente a los lineamientos de la LMB, aquella era evidentemente una necesidad primordial del directivo, el cual nunca fue capaz de tomar una decisión, por no estar empapado de los lineamientos, y por el temor a emitir fallos que molestaran a ciertos personajes de mucho peso en la liga.
Mucho trascendió el problema con los Saraperos de Saltillo en el caso de Hipólito Pichardo, la decisión de la LMB no fue la más correcta y a partir de entonces la organización que encabeza Juan Manuel Ley, nunca apoyó los proyectos del nuevo presidente. Saltillo nunca aceptó colaborar en el proyecto de la revista de la LMB y tampoco se sumó al esfuerzo de las ?baseball cards?, que incluían a peloteros de los 16 equipos del circuito.
El escrito que presentaron los Saraperos de Saltillo a la prensa especializada, el 20 de abril de 2005, fue una clara muestra del desacuerdo total de la organización coahuilense hacia la LMB, representada entonces por Alejandro Hütt.
Fueron evidentes las grandes diferencias con los Olmecas de Tabasco, quienes por supuesto, tampoco apoyaron los proyectos del joven directivo. Los días transcurrían y la LMB caminaba en medio del divisionismo, los equipos poderosos cada día pretenden serlo y a Alejandro Hütt le faltó la sapiencia para conciliar intereses y hacer que todos los involucrados quedaran contentos. El peso de los Carlos Peralta, Alfredo Harp o el propio Carlos Slim, era demasiado como para tomar decisiones en contra de los equipos que representan en la LMB.
Cómo olvidar aquella temporada 2005, cuando la liga falló en contra de Vaqueros Laguna, en el caso de Raúl López, inicialmente enviado a los Rieleros de Aguascalientes, Acereros de Monclova no estuvo de acuerdo, por lo que Raúl se fue a El Águila de Veracruz, ahí estuvo varios partidos, pero en una decisión que aún no se entiende, se obligó al pelotero a regresar al equipo naranja.
El grupo opositor a Alejandro Hütt siempre argumentaba que la LMB favorecía en sus decisiones a los Sultanes de Monterrey, debido a que el vicepresidente, Roberto Magdaleno, fue padrino de bodas de Alejandro Hütt. Al verse favorecido al equipo regiomontano, otras organizaciones de peso reclamaban derechos y fue así como llegó el día en que la LMB no podía tomar una decisión sin perjudicar a algún equipo.
La falta de unidad que siempre padeció Alejandro Hütt poco a poco lo convirtió en un presidente sin poder de decisión, cuyos proyectos no fueron debidamente apoyados y en donde después de dos años de gestión sólo quedan logros aislados, como ese convenio con el Tecnológico de Monterrey, que ojalá se aproveche; la implementación de los exámenes antidoping y la espléndida fiesta que se vivió este año en Aguascalientes, con motivo del Juego de Estrellas.
La revista de la LMB por fin se hizo realidad en 2005, pero las publicaciones no alcanzaron el número que se pretendía, las ?baseball cards? fueron un fracaso y para 2006 nunca más apareció la mencionada revista, a pesar de que Alejandrop Hütt hablaba con gran optimismo de la publicación. Era evidente que día con día el peso del directivo se perdió ante los 16 equipos del circuito, por lo que él decidió decir adiós antes de que la LMB lo hiciera el próximo mes de octubre.
La fuerte oposición que Plinio Escalante representó para Alejandro Hütt hace más de dos años, hoy convierte al yucateco en nuestro favorito para tomar las riendas de la LMB. Hombre de beisbol durante toda su vida, Plinio conoce más a fondo a los directivos, pero sea quien sea el nuevo titular, su labor será complicada, porque hasta ahora no hay presidente que haya logrado convencer a los 16 equipos que el desarrollo del beisbol es más importante que una organización en particular.