NUESTROS PROBLEMAS
EN LA TV DE CABLE
Hace algunos años la Liga Mexicana terminó su último año de la exclusiva que tenía con una cadena deportiva de la televisión de cable y los equipos procedieron a promover sus partidos en determinados espacios que ofrece la TV de paga.
Recuerdo que fue en la convención de Cancún cuando algunos equipos como el Tigres y Diablos Rojos indicaron que iban a poner sus juegos de casa en diferentes canales, y naturalmente llegó el máximo auge de partidos de beisbol en la televisión, siempre de cable.
Me acuerdo también haberle dicho en Cancún al anterior presidente de la Liga Mexicana, Raúl González, que esas transmisiones diarias serían una gran alegría para los aficionados del beisbol, pero que por otro lado iba a demostrar a la gente que no está en nuestro mundo la poca asistencia que tienen nuestros estadios en la mayoría de sus parques. En estos últimos días vimos un par de transmisiones desde Mérida, una vez emporio beisbolero, pero hubo vacíos desoladores, igual en el juego de Saltillo del jueves y en el de Monterrey el mismo día. Mientras tanto en Oaxaca solamente está de moda por estos días como principal diversión las manifestaciones de los maestros disidentes.
Las únicas buenas entradas que se vieron en estos últimos días fueron las logradas el sábado y domingo en el Foro Sol durante los juegos de Diablos y Tigres que se transmitieron en cable y en el canal 28 del DF, el mayor éxito que ha tenido el beisbol en la capital desde hace mucho, ya que es un canal abierto, de gratis.
Es naturalmente muy triste para los que queremos tanto al beisbol ver las escasas asistencias en los parques citados, mientras los juegos que pasan desde San Luis Potosí y Aguascalientes son igualmente para llorar. En Puebla ya han bajado las asistencias desde el año pasado y posiblemente el tener a dos equipos allí está agotando a los aficionados.
Donde hay más público, que es en Tijuana, desgraciadamente no pudieron lograr la transmisión de sus juegos en la televisión, por lo que no hay señal para poder enviarla a otras cadenas y poder ver ese gran entusiasmo a nivel nacional.
A diferencia del futbol en donde la pelota no va tan alto y el director de cámaras puede proteger la poca asistencia que haya en un estadio cuando eso sucede, la altura que toma la pelota de beisbol hace imposible evitar que en varios momentos del partido se vean las gradas. En pocas palabras, el pasar juegos todos los días, que fue un gran esfuerzo de las directivas, no significó exactamente una gran promoción para nuestro beisbol.