Santos Laguna estaba todavía ayer convertido en un hospitalillo. Cinco lesionados producto de caricias e incidencias de lo que ocurrió ante Pumas, que vinieron, no por el punto que sacaron sino por los tres en disputa como lo mostraron en la segunda parte.
Fue un encuentro ríspido, donde el silbante Germán Arredondo se concretaba a ver y dejar pasar, mientras caían los verdinegros por racimos sobre el pasto del Corona. Un trabajo del silbante muy criticado por todo lo que no marcó.
Y mientras Santos Laguna sigue atorado en los últimos escalones de la tabla de porcentajes, algunos de sus jugadores continúan a la alza, muy especialmente Rodrigo Ruiz que está teniendo una gran temporada a pesar de los pesares.
Otro al que sólo le faltan los goles es a Oribe Peralta, que cada día se especializa en meterse hasta la cocina tratando de anotar o para dar pases de oro, como ese que dio a Rodrigo Ruiz y que abrió el marcador. Oribe tiene agallas y no le teme a los golpes rivales.
También Armando Gallegos estaba dando un gran partido ante Pumas, especialmente en la primera parte, y una descolgada de él puso al descubierto las debilidades de los rivales, que después tuvieron que emplear los golpes para detener a los de casa.
Hoy ante los Tecos, Santos debe ir por su primera victoria. Si juega al parejo los noventa minutos, si pone orden en la zona defensiva, mucho se podría esperar de este equipo que tiene que recobrar esa buena fama que tenía.