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MEXICO.- Uno de los tres pescadores rescatados en el Océano Pacífico tras supuestos nueve meses a la deriva recibió un curso de supervivencia en el mar, un año antes de haber partido en su odisea que concluyó hace unos días a miles de kilómetros de su hogar.
El procurador general Daniel Cabeza de Vaca dijo que hasta el momento no hay ninguna evidencia de que los pescadores sean narcotraficantes, como algunos han especulado en el país.
Salvador Ordóñez, quien junto con Jesús Vidaña y Lucio Rendón fue rescatado el 9 de agosto en el Pacífico sur por un barco taiwanés, participó en septiembre de 2004 en un curso denominado "supervivencia de la vida humana en el mar" impartido por el Instituto de Educación Náutica y Portuaria, organismo autorizado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes a dar capacitación a pescadores y miembros de la marina mercante.
El capitán de la marina mercante nacional Francisco Ramírez, director del instituto, dijo el miércoles a la AP que impartió el curso de dos días a 30 pescadores del puerto de San Blas, en el estado de Nayarit en el Pacífico mexicano, incluido Ordóñez y consistió en enseñarles qué hacer en caso de que naufraguen o queden a la deriva.
Los pescadores, que dicen haber salido de San Blas el 28 de octubre de 2005 a pescar tiburones junto con otros dos hombres que murieron a los pocos meses de estar a la deriva, fueron rescatados el 9 de agosto del 2006 y finalmente pisaron tierra el lunes en las Islas Marshalls, a 8.850 kilómetros de su hogar.
El trío ha comenzado a relatar que sobrevivieron a su odisea con pescado crudo, aves y agua de lluvia, mientras pasaban el tiempo entre lecturas de la Biblia, cantos e incluso bailes.
Ramírez refirió que en el curso de supervivencia se enseña entre otras cosas que en caso de estar en altamar deben beber sólo agua de lluvia o sangre de alguna ave o pez y comer "lo menos posible, sólo para mantenerte vivo".
Ordóñez, de hecho, es el único pescador que ha dicho a los medios que se tomaba la sangre de los animales que atrapaban.
"Me la tomaba como si fuera refresco o yogur. Primero me dolía el estómago, pero al siguiente día me sentía mejor y me la pasaba pescando bajo el sol", dijo al diario El Universal.
El director del instituto refirió que cuando supo del rescate de los pescadores y que habían salido de San Blas a donde acude tres o cuatro veces al año a impartir sus enseñanzas, recurrió a los archivos de las personas que han tomado su curso para verificar los nombres y encontró el de Ordóñez.
Añadió que cuando encontró el nombre de Ordóñez "me dio mucho gusto porque como quiera que sea si yo puse un granito de arena para que ese muchacho se salvara, pues qué bueno... parece que los conocimientos que le dimos en nuestro instituto le sirvieron en algo".
Incluso comentó que cuando vuelva a San Blas lo buscará para invitarlo a comer y le cuente la historia.
La historia de los pescadores ha llevado a especular si se habían comido a los dos hombres que dicen haber muerto entre enero y febrero e incluso si traficaban drogas, algo que han negado.
El procurador dijo que aunque no hay evidencias de su posible vínculo con el tráfico de drogas las autoridades estarán atentas debido a que la zona de donde partieron es considerada como un lugar de operación del narcotráfico.
"Pero mientras no tengamos elementos de sospecha firme en contra de estas personas, o alguna acusación concreta que no sea de una acusación formal, para nosotros son unos náufragos que fueron rescatados", señaló Cabeza de Vaca.
Los pescadores volaron desde las Islas Marshalls a Hawai y se prevé que de ahí partan rumbo a Los Angeles y finalmente lleguen a la ciudad de México la madrugada del viernes, según la cancillería.