Miembros de la Infantería de Marina colombiana instalaron un retén en las calles de Buenaventura (Colombia), donde al menos 23 personas resultaron heridas tras una serie de atentados con bombas de mediano poder. (EFE)
Atribuyen los ataques a una venganza por la muerte en combate de un jefe de las FARC.
Otra bomba estalló ayer en el puerto de Buenaventura, suroeste de Colombia, mientras artificieros de la Policía desactivaron dos más, unas horas después de que explotaran varias en la noche del viernes y causaran heridas a 23 personas, informaron las autoridades.
El nuevo artefacto, de mediano poder, estalló poco antes del mediodía (17:00 GMT) en el barrio La Curva, una zona de habitantes humildes.
La situación obligó a las autoridades a declarar el toque de queda desde las 10:00 de la noche (22:00 local) del viernes (03:00 GMT del sábado) y por ocho horas, medida que se prolongaría hasta anoche, según informó el alcalde Saulo Quiñónez.
En total han estallado en ese puerto sobre el Océano Pacífico, desde la noche del viernes, tres granadas y cuatro bombas y en lo que va del año 312 personas han muerto de manera violenta en esa ciudad.
Las autoridades han señalado que la escalada de atentados en Buenaventura, que posee unos 500 mil habitantes, obedece a una venganza o “coletazo” de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) por la muerte en combate, el pasado 15 de junio, de un jefe de esa organización.
Milton Sierra Gómez, alias “JJ”, líder de las milicias urbanas del “Frente Manuel Cepeda” de las FARC, fue abatido ese día en enfrentamiento con tropas de la Armada cerca a Buenaventura.
Alias “JJ” era considerado uno de los más importantes jefes y responsables de perpetrar acciones terroristas y de secuestrar hacendados, industriales, ganaderos y políticos del suroeste del país.
El alcalde de Buenaventura, Saulo Quiñónez, tras anunciar que el toque de queda se prorrogaría hasta ayer para facilitar la labor de la Fuerza pública, advirtió de informaciones sobre otros artefactos en la ciudad.
Quiñónez se reunió ayer con el director general de la Policía, general Óscar Naranjo, que llegó ayer mismo al puerto y con otras autoridades, para celebrar un consejo extraordinario de seguridad.
Previamente se anunció una recompensa de 50 millones de pesos (unos 25 mil 720 dólares) a quien facilitara informes que conducieran a la detención de los terroristas.
El general Naranjo, por su parte, anunció que la Fuerza pública en Buenaventura será reforzada con 80 hombres más y otras autoridades revelaron que se creará en la ciudad una Unidad Especial de Fiscalías.
Algunos de los heridos reciben atención en hospitales de Cali y Buenaventura y otros lesionados fueron dados de alta. Siete de los heridos, sin embargo y dada la gravedad de su estado, fueron trasladados a Cali, entre ellos tres niños.
En Buenaventura se registra desde hace años una guerra a muerte entre milicianos de las FARC, ex miembros de la desmovilizada organización paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y redes de narcotraficantes.
Advierte Uribe que habrá ‘ajustes’
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, se declaró ayer “triste” por los atentados con bombas y granadas en el puerto de Buenaventura, al suroeste de Colombia, que causaron heridas a 23 personas, y advirtió que se harán “ajustes” para derrotar a los terroristas.
“Todavía tienen capacidad estos terroristas de estallar bombas, como lo hicieron anoche (...) Y haremos los ajustes que tengamos que hacer hasta que derrotemos a esos bandidos en Buenaventura”, dijo Uribe.
Insistió en que “a uno le da tristeza que cuando se está definiendo el programa de vivienda más grande de la historia para Buenaventura, el terrorismo siga allí haciendo daño”.
Aludió a la iniciativa puesta en marcha y por la que dineros incautados al narcotráfico en el departamento del Valle, principalmente en Cali, capital, se invertirán en dar casa a hogares pobres de Buenaventura.