Santiago Papasquiaro, Dgo.- En ayuda a todas las personas con problemas de alcoholismo, drogadicción y depresión, el Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) cuenta con un grupo llamado Misión Papasquiari, en la calle Guerrero de la colonia El Pueblo.
Felipe Soto Cibrián señala que Misión Papasquiari tiene dos años de fundación y consta de tres grupos, uno llamado “Gaviotas” con sesiones los lunes, miércoles y viernes a las 20:30 horas, integrado por hombres y mujeres adictos en recuperación.
Este grupo a la fecha tiene una membresía de 25 personas; son gente que salió de centros de rehabilitación en la ciudad de Durango y que asisten para continuar su recuperación y evitar una posible caída.
También cuentan con el grupo “Amarte” con sesiones los martes y jueves a las 18:00 horas; éste lo integran alrededor de 15 mujeres no adictas pero que presentan problemas emocionales y que afortunadamente, después de tres semanas, logran el bienestar personal.
El tercer grupo que se encuentra bajo ensayo de su formación está integrado por jóvenes con sesiones los martes a las 13:00 horas; está conformado por muchachos no adictos que presentan problemas emocionales y de conducta, así como depresión.
De alguna manera se previene el suicidio; aún se encuentra en la etapa de experimentación. Inició el 2 de julio pasado con cinco jóvenes, entre ellos dos mujeres, que fueron canalizados de una preparatoria el mes de mayo, como última oportunidad para salvar su semestre que estaban a punto de perder.
Soto Cibrián manifiesta su satisfacción por la formación de estos grupos; con los adictos va en dos sentidos: uno es que los muchachos que salen de centros de rehabilitación continúan en su recuperación, sin necesidad de ir a la ciudad de Durango; en otro sentido es que ellos mismos en esta ciudad invitan a otros enfermos adictos para que inicien un proceso de recuperación brindándoles todos los apoyos para en un dado caso internarlos.
En el grupo de mujeres hay muchas que encuentran el ambiente adecuado de comprensión y entendimiento, asimismo, apoyo a sus problemas emocionales que no hallan con sus vecinos, comadres, amigas, quizá porque existe la regla de oro que hay dentro de estos grupos: el anonimato, pues lo que se ve o se escucha ahí se queda.
Hace la invitación abierta a toda la comunidad y que a pesar de los tabúes complejos o el qué diran resulta más barata la prevención, sobre todo en jóvenes y sin costo alguno.