TEL AVIV—Jaffa, otoño de 2006. Para tomar tierra en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, el avión dio una vuelta en círculo y efímeramente nos mostró una vista donde el Mediterráneo, la blancura de los enormes edificios de la moderna ciudad de Tel Aviv. Luego enfilamos al aeropuerto distante ocho kilómetros, donde pudimos ver el color ocre, casi blanco del desierto.
Las instalaciones modernísimas de sus tiendas, restaurantes y las oficinas de inmigración y además, son comodísimas y las casas de cambio y oficinas de reservación de hoteles, rentas de coches y otras necesidades del turista, son de una atención esmerada y como que enfocan su amabilidad en el turista de América.
Tel Aviv, es una ciudad moderna, su puerto y playas como sus hoteles gozan de una comodidad que atrae a miles de visitantes al día.
Nuestro arribo es ésta en que ya es poco el turismo, estrato fue preferente y desde la llegada al aeropuerto pasar por los trámites, hasta llegar al Hilton Tel Aviv, no fue más de una hora y media. Cosa extraña, en las partes de otros aeropuertos del mundo que nos ha tocado conocer.
La parte vieja de Jaffa (Yafo) fue el aeropuerto de Jerusalén desde los tiempos bíblicos. Se edificó en un promontorio que domina el Mediterráneo. Es la parte más tranquila de Tel Aviv.
En nuestros días, rápidamente la han convertido en la “Colina de los artistas” y posee algunas de las mejores galerías de arte de la ciudad, tiendas elegantes, cafés y restaurantes y la mayoría están cerca de la iglesia y monasterio católico de San Pedro.
Sus viejas callejuelas adoquinadas dan un romántico y atractivo aspecto, que invita a transitarlas.
El promontorio de Jaffa es la religión que Josué donó a la tribu de Dan y es una de las ciudades más antiguas del mundo, su nombre: Jaffa significa en el antiguo hebreo “bello” y la tradición nos dice que le fue aplicado por el tercer hijo de Noé, Jofet.
Hace 3400 años, fue ocupada por los egipcios. En esta cuidad dejaron huella, en el puerto construido y que fue desde hace casi tres mil años un objeto codicioso de conquista, de todos los ejércitos que pisaron el suelo israelí.
De los lugares modernos de Tel Aviv, dignos de visitarse está la torre de Shalom, que se encuentra en el centro de la ciudad y con sus 40 pisos de altura, sobresale por su tamaño y desde su mirador, la limpieza de su cielo, nos permite admirar una bella vista del azul mediterráneo y los suburbios de la ciudad.
Esta bella metrópoli, como todas las del mundo tiene en su aspecto cultural, varias compañías de teatro, donde destaca la célebre Habinan y en música, la filarmónica israelí, una de las más recomendables orquestas del mundo, hoy existentes.
Hay modernísimos cines y galerías de arte. Dignos de ser visitados también está la gran Sinagoga, el mercado del Carmelo y su mercado de las pulgas, “mercado de antigüedades y de viejas chácharas”. Los museos de la Hagona, el Belhatefusot o sea el museo de la Diáspara. Fundado en 1979 según reza en su placa y en su interior nos narra, detalladamente, el itinerario histórico... POR DONDE HA TRANSITADO EL PUEBLO HEBREO.
TEL AVIV—JAFFA OTOÑO DE 2006.