Vista de la estación de Gare d'Austerlitz, en París, Francia, durante la jornada de huelga en los transportes públicos convocada por varios sindicatos para hoy jueves 18 de octubre. (EFE)
La huelga general en el transporte público de Francia, convocada en protesta por los planes del gobierno de reformar el régimen de jubilación, registró hoy una participación amplia, causando fuerte caos en varias ciudades, es especial en París.
Alrededor del medio día local (10:00 GMT), casi 75 por ciento de los trabajadores secundaba el paro, en número muy superior al que paralizó el país durante semanas en 1995, según la Sociedad Nacional de Transportes de Ferrocarril (SNCF).
A primera hora de esta mañana, en el momento más complicado por el acceso al trabajo de millones de franceses, la huelga afectaba los transportes públicos, sobre todo la red de ferrocarriles, en 27 ciudades, entre ellas Marsella, Lyon, Toulouse, Montpellier y Nancy.
En Electricité de France (EDF) y Gaz de France (GDF), más del 40 por ciento de los empleados se sumaba a la huelga, que comenzó a las 20:00 horas locales del miércoles (18:00 GMT) y se prolongará hasta las 08:00 horas locales (06:00 GMT) de mañana viernes.
La situación es complicada en París, donde, con excepción de una línea de metro automática, el resto funciona de manera reducida, con un tercio del servicio en el mejor de los casos.
En la capital sólo funcionan uno de cada 10 autobuses, mientras que el tráfico de automóviles es el doble que en un día normal, por lo que muchos ciudadanos recurrieron a la bicicleta como medio alternativo, según la policía, que ha confirmado numerosos atascos.
La compañía pública de ferrocarriles, la SNCF, informó que sólo 46 de los 700 trenes de alta velocidad circulan este jueves y apenas unos cuantos para unir París con Londres, Bruselas, Amsterdam y Colonia.
El paro es en protesta por la intención del gobierno del presidente francés, Nicolás Sarkozy, de reformar el modelo de acceso a la jubilación de varias categorías laborales, como los empleados de empresas de transporte, de la energía y los secretarios de notarías.
"Son reformas necesarias, todo el mundo lo sabe. Fui elegido por eso, las vamos a llevar a cabo tranquilamente, manteniendo el diálogo", dijo Sarkozy, quien afronta su primera prueba en el ámbito social desde que llegó a la presidencia en mayo pasado.
"Me reuniré con los trabajadores de trenes, con los agentes de la red de transporte urbano de París (RATP), con los trabajadores del gas, los electricistas, como lo hice la semana pasada", agregó.
La reforma, que Sarkozy había prometido durante su campaña por el Palacio del Elíseo, se refiere a las cotizaciones, que pasarán de 37.5 a 40 años para el 2012, a fin de que los franceses tengan derecho a una jubilación completa.
Este sistema afecta en Francia a 1.6 millones de trabajadores, sobre todo de la empresa estatal de Electricidad (EDF), del sector ferroviario (SNCF), de la industria del gas, la Comedia francesa, la Opera de París y los pasantes de las notarías.
El presidente francés, quien este jueves viaja a Lisboa (Portugal) para la cumbre europea, se mantiene informado "en tiempo real" sobre la situación, indicó el vocero del Elíseo, aunque remitió el tema al ministro de Trabajo.
El ministro de Trabajo y Relaciones Sociales, Xavier Bertrand, se mostró dispuesto a recibir a los sindicatos la próxima semana y dijo que para entonces habrá estudiado los documentos con propuestas detalladas que algunos ya le han enviado.
Algunos sindicatos han pedido que el paro se extienda hasta el viernes o sábado próximos, lo cual afectaría a los espectadores de los partidos finales de la Copa Mundial de Rugby, a disputarse en el estadio Stade de France, al norte de París.