Sin querer sembrar el pánico, las autoridades estadounidenses han dado la alarma después que un ciudadano de ese país se pasease por Europa en luna de miel con esta variante de la enfermedad, científicamente conocida como XDR TB.
Quien portaba tan peligroso virus sabía de su peligrosa dolencia. Como lo sabían los médicos que desde el pasado mes de enero le trataban. Entre ambas partes se ha iniciado ahora un cruce de acusaciones, quién dijo qué y quién prohibió qué.
El enfermo, residente en Fulton County (Georgia) y que ha pedido no ser identificado por el estigma que conlleva la tuberculosis, asegura que sus doctores sabían que tenía planeada su boda en Grecia y su viaje de novios a Italia. Los médicos insisten en que le dijeron que no podía viajar. Él argumenta que se lo “recomendaron”, pero no se lo prohibieron.
La puerta del hospital de Atlanta en que ha sido ahora internado después de que el Centro para Prevención y Control de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés) dictase una orden de reclusión -algo que no se hacía desde 1963, como ha informado Julie Gerberding, directora del CDC- la guarda uno de los mejores hombres del sheriff para evitar que prosiga su odisea. La historia de este particular correcaminos, su novia, su boda y su luna de miel ha acabado el pasado martes con una alerta de salud a nivel internacional.
“En ningún momento quise poner a nadie en peligro”, ha relatado el hombre sin nombre al diario The Atlanta JournalConstitution en una entrevista telefónica. “Sólo quería volver a casa e iniciar un tratamiento”. Al enfermo le fue comunicado el diagnóstico cuando se encontraba en Roma. Los facultativos a cargo de su caso le dijeron desde EU que debía presentarse de inmediato ante las autoridades italianas, para que fuera recluido, por tiempo ilimitado. También se le informó que su nombre había sido incluido en la lista de personas no aptas para volar y su pasaporte “marcado”. “Pensé: están locos”, afirmó el paciente.
“No iba a hacer algo así”. Además de la alarma sanitaria creada, este ciudadano norteamericano puede iniciar un incidente diplomático, porque insiste en declarar para justificar su entrada ilegal en EU que Italia carece de expertos en la materia y que un mal tratamiento le hubiera condenado de por vida.
Sentado en la habitación de su hotel en Roma, junto a su ya esposa, tomó una decisión. “Estábamos de luna de miel y las autoridades venían por mí en horas”. Por lo que decidió huir. Para evitar la lista que le impedía volar decidió utilizar un vuelo que no aterrizase en EU ni que saliese de Italia, por lo que se embarcó desde Praga en un avión de las líneas aéreas checas rumbo a Montreal (Canadá), para desde allí dirigirse en coche a Nueva York.
“Temía por mi vida en Italia”, declara. “Por eso regresé a Estados Unidos a toda costa”, cruzando la frontera a sabiendas de que estaba en una “lista negra” y conduciendo las seis horas que separan Montreal de Nueva York. Una vez allí, se dirigió al hospital más cercano. Desde ese momento ha quedado bajo control de las autoridades sanitarias que le trasladaron a Atlanta.