Un pueblo de China, país de origen de la pólvora y los fuegos artificiales, explotó un cohete de 20 kilómetros de petardos, con la que espera entrar en el libro Guinness de los récords.
El estruendo del cohete, que pesaba 2.900 kilos, se prolongó durante una hora, y eso que la velocidad a la que explotó fue 12 veces mayor que la de los petardos habituales, ya que fue elaborada con una nueva técnica especial, según relataron sus inventores.
El kilométrico cohete fue el plato fuerte del VIII Festival Internacional de Pirotecnia de Liuyang (provincia central de Hunan), uno de los principales centros nacionales de producción de petardos y fuegos artificiales.
Los 20 kilómetros aluden al año 2008, en el que Pekín celebra sus Juegos Olímpicos.
El cohete comenzó en una plaza de Dayao, un pueblo de las afueras, y terminó en el centro de la ciudad de Liuyang.
Más de diez mil espectadores presenciaron el espectáculo, acompañados de tres mil operarios de seguridad y bomberos.
Los fabricantes de esta clase de cohete destacaron que "avanza" tan rápido como un atleta olímpico (100 metros en 10 segundos) y puede encenderse aunque llueva, otra característica que la diferencia de los petardos normales.
Expertos en pirotecnia de 35 fábricas de la ciudad unieron sus fuerzas para desarrollar este tipo de artefacto, que se venderá en las tiendas chinas a un precio tres veces mayor que los cohetes normales.