POR CECILIA AGUILAR
EL SIGLO DE TORREÓN
FRANCISCO I. MADERO, COAH.- En el ejido Corralito al igual que en otras comunidades de este municipio, viven familias en extrema pobreza que sólo mantienen la esperanza de vivir y comer al menos una vez al día.
En este sector que ahora se encuentra pegado a la zona urbana, habitan familias que tratan de protegerse del frío, del hambre y del olvido de las autoridades municipales maderenses como el caso de Irene Rivas Salinas y su esposo Juan Medina.
Juan como albañil, gana poco y reducidas son las satisfacciones que puede darle a sus tres pequeños hijos de seis, cuatro y dos años. Es que sólo cuentan con recursos económicos cuando es contratado en una obra.
La familia vive en un cuarto amplio construido con piezas de adobe que él con mucho sacrificio levantó. Aunque tienen un techo dónde dormir, los esposos manifiestan lo pesado que en veces es vivir en condiciones tan precarias.
Irene comentó que lo edificaron en un terreno que no les pertenece. ?Nos lo prestaron, sabemos que no es nuestro y también estamos conscientes del riesgo de haberlo hecho, pues en cualquier momento nos pueden decir que nos vayamos?.
Es que antes vivían en una choza de cartón y unos compadres les prestaron el espacio a un lado de un corral de gallinas para levantar su ?casita?, donde sólo hay una pequeña mesa, una cama, un mueble para los trastes y un brasero donde calienta los alimentos.
Sus posibilidades de mejorar son remotas. Su hija de seis años de edad no va al jardín de niños a recibir educación preescolar (que es obligatoria) por el simple hecho de que no pudo completar la cuota de inscripción, además el material didáctico que le piden es muy costoso y está lejos de sus posibilidades económicas.
Ella argumenta que la educación no es gratuita: pues de alguna forma tanto maestros y directivos de los planteles siempre les exigen materiales a los niños, pero esos artículos representan la diferencia entre comer y quedarse con hambre durante unos días.
La familia vive entre la suciedad y la basura, no sabe de programas ni de apoyos sociales. Aunque el saberlo, no les ayudará de nada, puesto que los beneficios de esas estrategias ?sociales? no llegan hasta su hogar.
Mientras tanto, la familia vive en condiciones precarias, pues carecen de un baño y de regadera para bañarse, sólo tienen una letrina que mantienen limpia para evitar cualquier tipo de infecciones.
A pesar de las temperaturas que se han registrado, no tienen frío. En la habitación se encuentra una cama en donde duermen ?juntitos, pa? no sentir frío?, comentan. Además el brasero con el que prepara los alimentos, les sirve de calefacción.
La ignorancia
Luego de un recorrido por algunas viviendas del ejido Corralitos, El Siglo de Torreón constató que algunas de las familias entrevistadas, desconocen los trámites para solicitar la introducción de algún servicio.
*También muchas de ellas carecen de acceso a los programas de instituciones de asistencia social.
*A pesar de que cuentan con medios de comunicación como la televisión y el radio, parece evidente que las instituciones federales, estatales y municipales, no han sabido informar a las personas que se encuentran en extrema pobreza, sobre los programas asistenciales para darles protección.
*También ignoran que pueden acudir ante las autoridades para solicitar su incorporación a los diferentes programas sociales, pues muchas familias ya no desean depender de los líderes, que sólo las traen dando vueltas y sin ningún beneficio.