EL UNIVERSAL
México, DF.- La Procuraduría General de la República (PGR) consignó penalmente al presunto narcotraficante Pedro Díaz Parada en el penal de máxima seguridad del ?Altiplano?, en el Estado de México, para enfrentar cargos por delincuencia organizada, delitos contra la salud, y posesión de armas de fuego exclusivas del Ejército.
Díaz Parada es considerado como el líder de uno de los siete cárteles que operan en México y principal introductor de drogas en el sureste del país, con operaciones en siete entidades del país y Estados Unidos.
El inculpado, quien tenía su centro de operaciones en el estado de Oaxaca y que a lo largo de tres décadas mantuvo el control de la región, ingresó ayer al penal de máxima seguridad ?Altiplano? en el Estado de México, al ser clasificado como un reo de alta peligrosidad, ya que como parte de su historial criminal, logró fugarse en dos ocasiones de prisiones capitalinas.
A través de un comunicado, la dependencia dio a conocer que luego de la detención de Díaz Parada -el pasado martes en la ciudad de Oaxaca-, la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), encontró suficientes evidencias en su contra para consignarlo ante un juez federal, a partir de la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/006/07.
Será en un juzgado federal de Toluca, Estado de México, el que determine si existen pruebas contra el presunto narcotraficante para iniciarle un proceso penal por delitos contra la salud en la modalidad de posesión con fines de comercio de cocaína y marihuana; así como delincuencia organizada y posesión de armas y cartuchos reservados al uso del Ejército.
Aunque al rendir su declaración ministerial, Díaz Parada, de 56 años, aseguró que sólo se dedicaba a la agricultura, a la siembra de aguacate, maíz y frijol.
No obstante, las autoridades federales tienen registros de averiguaciones previas abiertas en su contra desde 1977 por operaciones de narcotráfico, que derivaron en su detención en 1985, aunque logró fugarse dos años después, para después convertirse en el principal sospecho del asesinato del juez Pedro Villafuerte - ocurrido el 20 de septiembre de 1987-, ya que fue quien lo sentenció a 33 años de prisión.
En 1990 fue recapturado, pero logró evadirse nuevamente de una cárcel capitalina en 1992, un 17 de enero. Justo 15 años después fue detenido de nueva cuenta.