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Desmiente abogado carta de Zhenli

El empresario chino Zhenli Ye Gon, a quien le fueron confiscados 205 millones de dólares en efectivo en marzo. (Archivo)

El empresario chino Zhenli Ye Gon, a quien le fueron confiscados 205 millones de dólares en efectivo en marzo. (Archivo)

Agencias

Martin F. McMahon, abogado de Zhenli Ye Gon, dijo desconocer la carta publicada, que incluye los argumentos de defensa del empresario de origen chino, pero aceptó que “es parte importante de lo que alegamos”.

En entrevista con Televisa, dijo que los alegatos del documento son “parte principal de nuestra historia”, la carta, aseguró, pudo haber sido armada por blogers, usuarios de Internet, con las argumentaciones públicas de su cliente.

Ayer el periódico El Universal publicó la segunda parte de una carta redactada por Ye Gon donde afirma que es víctima de un complot de parte de las autoridades mexicanas.

McMahon explicó que la carta no fue elaborado en su despacho ni por el otro abogado de Zhenli, el señor Ning Ye.

Pero el diario señaló que el documento fue entregado por el abogado McMahon a socios de Ye Gon en México y Estados Unidos y a las autoridades estadounidenses; el cual contiene una carátula de presentación del representante legal, asentado en la ciudad de Washington.

Además de que las autoridades mexicanas poseen copia del documento, que ahora desconoce McMahon.

La carta de 17 páginas describe las supuestas entregas de millones de dólares, propiedad de presuntos panistas, dinero que sería utilizado para la campaña electoral del candidato panista a la Presidencia o para la compra de armamento en caso de que otro candidato ganara las elecciones.

Carta de Zhenli Ye Gon

A continuación un extracto de la misiva de 17 páginas que el empresario de origen chino dio a conocer y a través de la cual dice ser víctima de una “siniestra conspiración política”.

(Segunda parte de dos)

Los millones en efectivo escondidos

Para finales de enero, me comuniqué con Luis y él hasta me mandó saludos sabiendo que mi cumpleaños sería pronto.

(...)

Pero de todos modos le pedí que retirara el dinero pues el nuevo presidente estaba ya en su puesto. Me dijo que me revelaría un secreto y éste era que la moneda mexicana se devaluaría en dos o tres meses y que debía apresurarme a cambiar más dólares; así que su dinero tendría que esperar hasta que ocurriera la devaluación del peso mexicano para luego ganar más.

A principios de febrero, mis suegros llegaron a Estados Unidos para comprar artículos de Año Nuevo y han pasado ya varios meses desde que los vi. Estaba muy preocupado por ellos, así que fui a la casa de la hermana de mi esposa que se ubica en la frontera de Estados Unidos. Tampoco podía encontrar mi licencia de conducir mexicana así que aproveché la ocasión para solicitar una nueva. Entretanto, hice una reservación para volver a la Ciudad de México desde la frontera y en el aeropuerto está un caballero misterioso que me dice que no regrese porque estaba en peligro. El tercer día regresé a Estados Unidos y el funcionario de migración estadounidense me detiene y hacen una investigación durante seis horas. Me tomaron una fotografía, midieron mi estatura, tomaron mis huellas y me interrogaron. Después me dejaron declarando que tenía un nombre idéntico, pero distinta fecha de nacimiento. No había hecho nada malo, pero escuché lo que me dijeron y rápidamente me fui de la frontera.

Esa noche, le conté a Luis lo que me había pasado en la mañana; me dijo, si los americanos no confían en ti, para qué te quedas ahí; regresa. Dije eso después de que la estación de TV declaró que nuestra compañía metía de contrabando seudoefedrina y narcóticos y ningún agente de aduanas nos ha ayudado a declarar los cargamentos. No puedo regresar. Todavía tenía tres contenedores con valor de más de un millón de dólares de los que no podía hacer la declaración de aduanas. Si la fecha límite pasaba, esos contenedores serían confiscados por la aduana de México. Le pedí a Luis que por favor nos diera un documento oficial para probar que mi compañía importaba productos que no eran drogas y que nunca habíamos introducido drogas de contrabando. Dijo que se esforzaría por ayudarme pero que le diera más tiempo para hablar con su jefe. Sin esos documentos oficiales tuve que quedarme en Estados Unidos por más de un mes y durante este tiempo de intranquilidad muchas personas me instaron a regresar a México.

(...)

Parece impensable; en los últimos seis años el gobierno no había atrapado ni unos pocos zares de la droga y el nuevo gobierno apenas asume el cargo y logra tremendos avances. Todos estos narcotraficantes se emborracharon en Navidad esperando ansiosamente que los agarraran o hicieron algunos programas preliminares buenos, entregando deliberadamente a varios narcotraficantes a Estados Unidos, para estar muy orgullosos intencionalmente.

El 8 de marzo, la Agencia Federal de Investigaciones de México nos dio un reporte de una investigación sobre la importación por parte de mi compañía de un químico intermedio, pidiéndonos responderla en siete días. Le dije al representante legal de mi compañía, el señor Érick, que le avisara a los químicos y expertos legales para que prepararan la defensa. Simultáneamente se lo informé al fabricante Chifeng Arker Pharmaceutical para que emitiera los documentos relevantes. Dijeron que poco después de que terminara el Festival de Primavera, el Ministerio de Seguridad Pública de China, de acuerdo con una demanda del gobierno mexicano, requiriendo que el intermedio químico que les embarcamos se considerara seudoefedrina, nos sentimos en dificultades, pero las declaraciones de exportación indicaban que el intermedio químico (Hydroxy Benzyl-N-Metylacetetamtne) no tiene nada que ver con la seudoefedrina, le comentamos que los productos no son seudoefedrina en absoluto. Creí que la situación era seria y hablé con Érick por teléfono de inmediato.

También estaba siendo vigilado y esa noche alguien se llevó su teléfono Nextel. Desde que dejé México, mi familia y la compañía han cambiado de números de teléfono varias veces y cada vez alguien se lleva el nuevo número. Dos días después, Luis me llama y me exige que regrese a México para discutir un asunto importante.

(...)

El 15 de marzo es cumpleaños de mi hijo mayor. Amo a mi hijo profundamente y debí haber regresado para celebrar su cumpleaños, pero el abogado de migración de mi familia me pidió firmar unos documentos y esperar otro día antes de regresar a México. La mañana del 15 de marzo la Policía de la Agencia Federal de Investigaciones de México se dividió en tres grupos y se trasladó a mi compañía y a mi casa y al sitio de la construcción exigiéndome que saliera. Me comuniqué con el representante legal de mi compañía porque el departamento de Policía de México nos dio siete días para responder, pero ¿por qué iniciaron repentinamente los ataques armados? Uno de los policías respondió que habían escuchado que estaba de regreso en México así que tenían que tomar acciones. Llamé a Luis inmediatamente para pedirle ayuda, pero su teléfono se había apagado para siempre.

Esa noche, la estación de TV mexicana transmitió una gran noticia: se había dado uno de los principales golpes contra el narcotráfico, con antecedentes chinos. Nueve personas fueron arrestadas y se decomisaron más de 200 millones de dólares en efectivo y algunas armas y cartuchos en mi casa, así como una máquina y equipo para el procesamiento de drogas. Tras escuchar esto, sentí que la cabeza me iba a explotar. Me sentí impotente y perdido y sin saber qué hacer o decir. Sólo seguía pensando dentro de mí: ¿quién es esta persona extremadamente despiadada que manda a mi familia a la cárcel y quiere destruir mi vida? La noticia es a gran escala y me retratan como un venenoso capo de las drogas y destacan la atención personal del presidente de México en el asunto. Quieren indagar; dicen que controlaba cuatro bandas de narcotraficantes. En el gigante mercado de las drogas de México y Estados Unidos, en apenas una noche, me convertí en el hombre del momento, conocido a nivel mundial, inesperadamente.

Pero mi condición de “capo de las drogas” es la más inusual y singular del mundo, no sólo porque nunca he ayudado sino tampoco he tenido ni un miligramo de droga.

(...)

La enorme cantidad de efectivo en mi casa es de fuente desconocida, fondos secretos subterráneos de Javier y Luis, con el propósito como ellos lo dijeron de usarlo en la elección presidencial mexicana, usando el dinero y las armas a su disposición. Ya tenían toda clase de preparativos.

Una vez que la campaña de su partido político fuera derrotada, podrían usar el dinero en sus manos para acosar el mercado de dinero de México, destruir el orden económico de México, usar sus armas para perseguir actividades terroristas, crear inestabilidad social y agitación, forzar al nuevo gobierno con base en una administración incompetente para lograr su meta de un cambio de régimen. Si su campaña ganaba, podrían usar mi casa como el sitio de lavado de dinero a través de su gobierno a nombre de un decomiso antidrogas, limpiar su dinero subterráneo, protegiendo sus intereses.

(...)

Según los reportes más recientes, el grupo de Javier y Luis sigue en control de las noticias en México. A través de la publicación en los medios informan incesantemente sobre el arresto de miembros de mi familia y el domicilio donde vive mi hijo. Al hacer esto su meta es amenazarme para que no pueda abrir la boca en Estados Unidos para revelar la verdad fácilmente.

De otro modo todos los miembros de mi familia serán asesinados. Simultáneamente usan el nombre que erradica los narcóticos juntos y por la cooperación internacional congelan todas mis propiedades y piden al gobierno chino que amenace a mis padres y hermano, no permiten que mi abogado obtenga los documentos de embarque; no han determinado ni aclarado los hechos reales en la corte mexicana, detienen al oponente con muestra de fuerza, socavan mis activos en nombre de una infracción conjunta y lavado de dinero, ponen a mi hermano, mi padre y otros miembros de la familia en la cárcel, confiscan la propiedad legal de toda mi familia, meten lo sentimental en el procedimiento legal, atacan a grandes cantidades de gente inocente.

(...)

Luego de que esto ocurriera, contacté inmediatamente a Zhou y otros amigos para decirles que era inocente y que me habían incriminado; les pedí que contactaran al gobierno estadounidense para que me ayudara rápidamente a exponer la verdad. Al mismo tiempo, busqué la ayuda de abogados de diversas regiones de Estados Unidos; la respuesta fue que si revelaba la verdad al gobierno estadounidense y a las agencias noticiosas, el gobierno estadounidense no me ayudaría; en vez de eso, me extraditaría inmediatamente a México. Al mismo tiempo, el grupo de Javier y Luis sacaría ventaja de la ocasión y matarían a toda mi familia. Como no tengo nada qué ver con narcóticos, no temía que se me investigara, ¿por qué no esperaba un tiempo? Luego de que el gobierno de México aclarara el caso, me pondría en contacto con el gobierno estadounidense. Por lo tanto, hice caso del consejo de un abogado y me escondí, para observar cómo se desarrollaba la situación.

(...)

Ahora, para poder aliviar mi depresión y exonerarme y rectificar los reportes imprecisos de los medios; para permitir a la gente de todo el mundo ver el lado oscuro del gobierno mexicano, defenderé la seguridad de mi familia y la mía con valor, enfrentando la realidad, exponiendo la política de México, la siniestra conspiración. Espero fervientemente que el gobierno estadounidense investigue los hechos. Haré todo lo que sé, haré mi mejor esfuerzo y de todo corazón apoyaré su trabajo, para que encuentren a los verdaderos culpables y sean sujetos a una severa sanción legal.

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Escrito en: decomiso millonario

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