En 2007, el Instituto ha diagnosticado mil 318 nuevos casos de cirrosis hepática.
TORREÓN, COAH.- A poco más de 12 mil personas en el país se les diagnosticó en 2006, cirrosis hepática; aunque las causas de esta enfermedad pueden ser múltiples, hasta 70 por ciento son producidas por el consumo excesivo de alcohol.
Armando Talavera Gómez, jefe de Área de la División de Epidemiología de la Unidad de Salud Pública del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), indicó que el año pasado se detectaron tres mil 801 derechohabientes con este padecimiento, a los cuales se les brinda atención médica oportuna y de calidad con medicamentos y, cuando es necesario, con trasplante de hígado.
La cirrosis hepática es enfermedad crónica del hígado que provoca la muerte progresiva del tejido hepático y que impide un buen funcionamiento de este órgano, el cual produce las proteínas que ayudan a la digestión y a la coagulación de la sangre.
Aseguró que en lo que va de 2007, en el Instituto se han diagnosticado mil 318 nuevos casos, principalmente entre hombres y mujeres mayores de 65 años de edad, con 231 y 281 casos respectivamente. Las complicaciones por cirrosis hepática son múltiples: acumulación de agua en piernas y abdomen; moretones, sangrado, coloración amarillenta de la piel (ictericia), cálculos biliares y cáncer de hígado.
En tan sólo cinco años la enfermedad se presenta si una persona bebe más de 80 gramos de alcohol al día, y aunque tomar vino después de los 40 años es bueno para el corazón, más de 10 onzas provocan daño en el hígado.
El especialista señaló que es posible prevenir la cirrosis hepática hasta en siete de cada 10 casos si cumplen abstinencia de alcohol o beben en cantidades moderadas, y agregó que los “bebedores sociales” o de fines de semana no están exentos, y en lugar de que el daño al hígado se presente en cinco años, pueden pasar diez o quince años y comenzar con los síntomas.
Quienes nunca han tomado alcohol también tienen riesgo, principalmente por el virus de la hepatitis B y C, mismo que se transmite por contacto sexual y sangre contaminada en jeringas y al hacerse un tatuaje o piercing sin la esterilización adecuada. Asimismo un pequeño porcentaje la padece por herencia, diabetes y acumulación de grasa por obesidad.
El doctor Talavera explicó que el síntoma principal por el cual el paciente acude a consulta es inflamación del abdomen, que puede o no estar acompañada de dolor. Para hacer el diagnóstico, en el IMSS se utiliza la biopsia hepática; mediante laparoscopía se visualiza el hígado y se toma una porción para determinar el daño.
Añadió que para eliminar el líquido que causa la inflamación, y que puede afectar otros órganos, se recetan al paciente diuréticos, laxantes o se usa un catéter para filtrarlo; para detener el daño en el hígado y la muerte de más tejido, se utilizan esteroides y medicamentos inmunosupresores como la azatioprina que aumentan la posibilidad de supervivencia del órgano afectado.
Para los que tienen cirrosis, recomendó abstinencia total de bebidas alcohólicas y, a la par del tratamiento, una dieta equilibrada para evitar la desnutrición y la ingesta de suplementos vitamínicos, sobre todo de vitamina B, C y K, y ácido fólico.