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Ecos de un concierto

S. Beckmesser

En las últimas dos semanas hemos podido asistir a tres excepcionales conciertos de música clásica. El primero, que fue el que brindó la Camerata de Coahuila con el pianista francés Alexandre Tharaud en el Teatro Nazas, el segundo fue el recital que tocó en el Teatro Isauro Martínez el pianista Jerome Rose y el tercero fue el increíble Concierto de Aniversario que dio el pasado viernes 15 la Camerata de Coahuila en el Teatro Nazas, evento con el cual cerró la primera serie de su temporada 2007.

Estoy seguro de que todos los que asistimos a ese último concierto, guardaremos un imborrable recuerdo del mismo, pues tuvimos la oportunidad de escuchar no sólo a la Camerata de Coahuila bajo la dirección del maestro Shade interpretar de manera excepcional dos de las más importantes obras de Ludwig van Beethoven, sino de ser testigos de ese milagro del potencial humano que representan el virtuosismo y musicalidad de Stephan Milenkovich.

Antes de iniciar el concierto, el arquitecto Ricardo Santibañez, en representación del Patronato de la Camerata de Coahuila y el maestro Ramón Shade, dirigieron unas palabras para dedicarlo a la memoria de Gonzalo Alatorre Córdoba, quien a lo largo de su vida realizó una discreta pero importante labor en favor de la cultura, de la educación y de diversas causas de carácter humanitario.

En la primera parte del programa se interpretó el Concierto para Violín y Orquesta en Re Mayor, Op. 61, el cual data del año 1806 y que es considerado como el primero de los “grandes” conciertos para violín. Su estreno se llevó a cabo en Viena el 23 de diciembre de 1806, siendo el solista Franz Clement. Se dice que Beethoven entregó tan tarde su partitura, que en su estreno el solista tuvo que ejecutarlo al mismo tiempo que hacia por primera vez la lectura del manuscrito.

Desafortunadamente el concierto tardó en entrar en el repertorio del violín, pues aunque lo tocaron el célebre Alois Tomasini en 1812, el famoso Pierre Baillot en 1828 y el extraordinario Henri Vieuxtemps en 1838 no lograron que fuese aceptado por el público. No fue sino hasta que un jovencito de trece años lo interpretó en Londres en 1844 que logró por fin hacerse popular. Ese joven prodigio fue Joseph Joachim quien se destacó a lo largo de su carrera por ser una persona idealista, íntegra y de gran sensibilidad. Cualidades que fueron claramente expresadas desde el inicio de la ejecución que realizó la Camerata de Coahuila bajo la espléndida dirección del maestro Shade. Por otro lado, Milenkovich hizo prodigios y supo mantenernos en vilo por la gran musicalidad, refinamiento, buen gusto y depurada técnica que posee. Todos quedamos extasiados, lo cual motivó a la totalidad del público a ofrecer dos largas ovaciones, las cuales fueron recompensadas por el violinista con

una espléndida y fina interpretación de Allemande de la Partita No. 2 en re menor BWV 1004 de Johann Sebastian Bach.

En la segunda parte del programa se tocó la Cuarta Sinfonía en Si Bemol Mayor Op. 60. Se trata de una obra que retoma los esquemas clásicos que el propio Beethoven había abandonado con su sinfonía Heroica. Al igual que el concierto para violín, su composición se llevó a cabo en 1806 y fue estrenada hace poco más de doscientos años, en el palacio del Príncipe Lobkowitz en marzo de 1807. La interpretación que realizó la Camerata de Coahuila bajo la batuta de Ramón Shade fue de gran brillantez y nobleza. Al concluir la ejecución de esta sinfonía el público aplaudió con gran entusiasmo y no cesó de hacerlo hasta que la Camerata tocó como encore la vivaz Contradanza para Orquesta No. 8 Wo0 14.

Creo que es relativamente fácil describir lo que sucede en un concierto, lo difícil es consignar en el papel las sensaciones que en nuestra alma despiertan con su sensibilidad los músicos durante su ejecución. Pero aún, es todavía de una mayor dificultad el hacerlo cuando se presenta ese indescriptible fenómeno de carácter mágico en el que se da una comunión entre la música, los intérpretes y el público, que es lo que precisamente se logró en el Concierto de Aniversario de la Camerata. Ahora nos tocan varias semanas sin tener el placer de escuchar música clásica en vivo, pero esperamos que muy pronto podamos deleitarnos con los magníficos conciertos de esta excelente orquesta.

GLOSARIO MUSICAL:

BWV: Abreviatura de las palabras alemanas Bach-Werke-Verzeichnis (Indice de las obras de Bach), que hace referencia al número de catálogo de las obras de Bach en el que se ordenan de manera temática y cronológica sus partituras.

Op.: Abreviatura de la palabra latina opus (obra). El número indica la ubicación cronológica de la partitura con respecto a la producción de un autor.

Wo0: Abreviatura de las palabras alemanas Werke ohne opus (Sin número de opus), que incluye a aquellas obras a las que Beethoven no asignó un número de opus ordenándolas cronológicamente.

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