El día de ayer murió quien fuera el Secretario General de las Naciones Unidas más controvertido de la historia. A los 88 años de edad, dejó este mundo Kurt Waldheim.
Sin duda el diplomático austriaco fue un hombre astuto. Supo escalar posiciones tanto dentro de la burocracia de su país, como en la más intrincada de Naciones Unidas, para lograr la Secretaría General de la ONU primero y la Presidencia de Austria después. Sin embargo, pese a toda su astucia, Waldheim no pudo desprenderse de su pasado. Y eso lo colocó en una posición muy ambigua y controversial.
Y es que durante buena parte de su vida se cuidó mucho de que se supiera qué había hecho durante la Segunda Guerra Mundial, cuando combatió en las filas del ejército alemán. Hay que recordar que Austria había sido anexada al III Reich un año antes del inicio del conflicto. Así que, nominalmente, Waldheim era un ciudadano germano... y por tanto, estaba obligado a cumplir su servicio militar en las huestes de Hitler.
El problema es que Waldheim mintió en su historia personal, ocultando que había pertenecido a una unidad acusada de crímenes de guerra en los Balcanes. Y aunque nunca se pudo probar su participación directa en ninguna matanza, el hecho de que hubiera escondido sus servicios y de que luego saliera con que “en la guerra, todos estaban cumpliendo con su deber”, no hizo sino atizar el escándalo.
Lo cual no le impidió postularse y ganar las elecciones para presidente de Austria, cargo que ejerció de 1985 a 1991. Para muchos austriacos, el que Waldheim fuera presidente después de las revelaciones sobre su pasado, constituyó una afrenta que manchaba a todo el país. Para otros muchos de sus compatriotas, el haberlo elegido era una forma de desafiar al mundo y que dejaran de juzgarlos por una época particularmente turbia de la historia... del mundo, no sólo de Austria.
El caso de Waldheim suele esgrimirse como referencia cuando se exige que aquellos que ocupan cargos importantes a nivel internacional sean sometidos al más cuidadoso escrutinio. Si a la primera posición de la ONU se coló alguien con pasado oscuro y mintiendo sobre él, entonces cualquier cosa puede ocurrir. Por eso es necesario escarbarle a los currículos y no andar pasando luego vergüenzas.
Algunos se preguntarán si no es mucho ruido sobre algo ocurrido hace tanto tiempo. Y si Waldheim no hizo algo positivo desde el feo edificio a un lado del Río del Este o como líder de su nación. La verdad, como Secretario General no se distinguió mucho de sus antecesores. Y como presidente de Austria fue tratado como leproso por la mayor parte del mundo. El pasado terminó alcanzando a Waldheim y le destrozó cualquier posibilidad de buena fama. Merecidamente o no, imposible juzgarlo. Eso sí: piénselo bien antes de poner mentiras en su historial. Uno nunca sabe cuándo esos deslices pueden volver a confrontarlo... y destruirlo.