Si las cosas salen como están planeadas, el día de hoy el PRD va a presentar en la Asamblea Legislativa del DF una iniciativa de ley que despenalice la eutanasia pasiva en la capital. Como ocurrió con el debate sobre la despenalización del aborto, éste promete ser ríspido, largo... y básicamente vacuo.
Y es que, como en el caso anterior, viviendo en el país en que vivimos, la pregunta sería: ¿despenalizar? A ver, a ver, ¿alguno de ustedes ha tenido conocimiento, en su vida, de una mujer que haya ido a dar a la cárcel por haber abortado? Yo tengo medio siglo de vivir en este país y no recuerdo un solo caso. Claro que no me la paso en los tribunales, y al Cereso no lo conozco ni desde afuera. Pero algo me dice que todos mis lectores están en las mismas.
El caso de la eutanasia pasiva, como su nombre lo indica, quizá sea menos contencioso porque no se trata de actuar, sino al revés, de dejar de hacer algo. Esto es, no se va a incidir directamente en la terminación de una vida que, en teoría, ha perdido toda su calidad; sino de dejar de operar máquinas, instrumentos y chimistretas que sólo sirven para prolongar una existencia que, de acuerdo al interesado, ha perdido su sentido.
Existen algunos ejemplos de leyes de este tipo en diversos lugares del mundo, y la mayoría sigue las mismas directrices: entre otras: que se debe tener el consentimiento del afectado; éste debe ser consciente de la decisión tomada y debe haber la opinión de al menos dos médicos sobre lo irreversible de la condición.
El que haya precedentes y en el primer mundo además, no quiere decir que este tipo de leyes sean muy aceptadas que digamos en muchos lugares... incluidos aquellos países en que tienen un rato de haber sido aprobadas. Así que esperen una buena polémica en el Distrito Federal, aunque menos escandalosa que la anterior. Y ello por dos razones:
Primero, porque a estas alturas la derecha mexicana ya debe haberse dado cuenta de cómo no debe pelear esos pleitos. Y suponemos que va a comportarse de manera más juiciosa, pintando a sus rivales como los malos de la película de maneras menos estridentes, y sobre todo, más eficaces.
Y en segundo, porque el asunto de la eutanasia toca nervios muy diferentes. Como decíamos, se trataría de una decisión voluntaria y conscientemente tomada, por alguien que cree que ya vivió lo que tenía que vivir y que además lo hizo lo mejor posible. Y es que cuando alguien quiere dejar este mundo voluntariamente, creo que se siente en paz consigo mismo y con lo que hizo. Así que prolongar el dolor y la miseria, humanamente nos puede incluso parecer indigno. Se los dejo para la reflexión.