Nosotros Las palabras tienen la palabra VIBREMOS POSITIVO Eventos

El Mejor Amigo del Hombre / “SALTY”

Arturo Castañeda Orduña

Hace algunos días el vecino país del norte con mucho respeto y tristeza homenajeó a los caídos dentro de aquellos atentados ocurridos el 11 de septiembre. Existen muchas historias de héroes que ayudaron en los momentos críticos, pero también es justo reconocer a “Salty”, un perro lazarillo que fue el primero en rescatar a una persona ese día.

El ingeniero colombiano Omar Eduardo Rivera, quien cuenta con un poco más de 40 años es el afortunado compañero de “Salty” –una golden retriever- que junto a Omar se encontraba en el piso 71 de la torre uno cuando fue impactada por uno de los aviones secuestrados.

El 11 de septiembre de 2001, como cada día el ingeniero Omar Rivera llegó al World Trade Center. Su oficina se encontraba en el piso 71; y como cada día su perro “Salty” lo acompañaba. De pronto; ¡ZaZ! la torre se estremeció, llegaban algunos sonidos extraños como gritos de gente mezclados con metales que se parten y se quiebran como galletas saladas; “Salty” corría de un lado a otro y lloraba. Entonces tomó la correa y le pidió a su dueño que se la colocara como diciendo ¡Salgamos de aquí ya!

Un animal enseñado a cumplir su deber. Había dos personas más en la oficina que decidieron marchar detrás de ese perro siempre elegante, educado y obediente. El edificio no estaba tambaleante, pero sí había mucho humo; el respirar era dificultoso y el olor a gasolina evidente. En las escaleras ya reinaba el caos, órdenes y contraórdenes pero “Salty” avanzaba sin titubear, llevaba algo muy valioso... su amo y a sí mismo.

No fue nada sencillo; todo era confusión, bomberos subiendo y bajando en unas escaleras que comenzaban a fallar y que por ellas corría agua y gasolina. Pero Salty, fiel a su dueño, lentamente, con seguridad y firmeza, lo fue conduciendo por las escaleras, hacia abajo, rumbo a la salida. Fue más o menos una hora lo que duró encontrar la salida, bajando 71 pisos en medio del humo, fuego, gritos desesperados de los que pugnaban por salir, atropellos, avalanchas, caídas. Pero todo esto no le hizo mella, siguió su lento y sereno camino, conduciendo a su amo hacia la calle cuidando que nada le sucediera.

Finalmente ellos han podido contarlo. Salir a la calle fue un triunfo, pero ahí sólo se escuchaban sirenas y gritos de gente y fue entonces que el labrador emprendió la carrera sin responder a las órdenes de su amo; avanzaba a paso veloz y no podían controlarlo. Dos cuadras adelante un estruendo similar a un terremoto se escuchó por encima de las sirenas y los gritos al tiempo que una nube de color indefinido y pesada avanzaba hacia ellos como un huracán.

Lo demás es historia conocida.

Si un animal cuida la especie humana, ¿por qué nosotros no podemos cuidar de ellos?

wolfschauze@ieee.org

Leer más de Nosotros

Escrito en:

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Nosotros

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 297866

elsiglo.mx