Inocencia interrumpida
En los Juegos Olímpicos todos fuimos testigos de la gran demostración que realizó la estadounidense Marion Jones, quien se acercó a la perfección.
Con un dominio total en la pista de tartán y en la arena del salto, fue considerada la figura de aquellos Juegos, al grado que su imagen fue parte de miles de patrocinadores que se agolparon para tener entre sus productos el rostro inocente e infantil de Jones, quien le daba su sello particular.
Marion Jones fue la exponente del deporte estadounidense, que de nueva cuenta se ponía en la cima del desarrollo deportivo.
Pero todo eso se vino abajo, luego que la niña con cuerpo de atleta superdota se declarara culpable de haber usado previo a Syndey 2000, sustancias que le permitieron mejorar sus capacidades físicas y con ello tomar ventaja en comparación a sus contrincantes.
Ella es la culminación de una trampa que se generó desde los laboratorios, en donde se ha desarrollado una carrera para mejorar las sustancias que ofrecen un desarrollo para los atletas de alto rendimiento y lo cuales serán objetos de miles de ofertas de la publicidad, la cual busca al héroe como imagen de éxito y de altas ventas.
Todo su equipo y hasta su esposo, fueron la influencia para que Marion Jones tomara la sustancia llamada "la clara", debido a que no deja rastros para ser detectado por los controles antidopaje, y que ocasionó que la atleta fuera la mejor.
Cuando se puso en entredicho su triunfo y estaba bajo sospecha, Jones no pudo tener una buena actuación en Atenas, donde fue decepcionante aunque ganó algunas medallas, pero no de la misma manera que en Sydney.
Se acabó la inocencia. El caso Jones será un parteaguas en el deporte estadounidense y mundial, debido a que a menos de un año de los Juegos de Beijing 2008, el tema del dopaje será uno de los que tendrá más seguimiento, partiendo que se vigilará de manera estricta a todos los atletas que generen una sospecha, pero además a las delegaciones a las que pertenezcan.
La cloaca que abre Marion Jones tocará a muchos deportistas estadounidenses, considerados figuras. El caso que ahora será el foco de atención es la sospecha sobre Barry Bonds, quien después de romper la marca de más jonrones en las Grandes Ligas, aún sigue la controversia de su desarrollo muscular que fue la base para que rompiera el récord de Hank Aaron, además de que el mismo comisionado Bud Selig está más que listo para ponerle un asterisco a este récord.
Lo más seguro será que el deporte mundial sufrirá un cambio en muchas estructuras. Es necesario para mantener la competencia como un ejemplo a la superación del hombre, pero también de la competencia justa. Marion Jones es un caso que no debe pasar en ningún país, ni a nivel profesional, ni mucho menos a nivel amateur. Ya tenemos suficiente vergüenza los mexicanos con ejemplos como Roberto Madrazo, para tener que preocuparnos de atletas que usan esteroides y sustancias para ganar una gloria que se esfuma.