Dos hombres inspeccionan un vehículo donde viajaban agentes de seguridad palestinos en el centro de la Franja de Gaza y que fue atacado ayer por miembros de Hamas. (EFE)
Los enfrentamientos entre las milicias de Al Fatah y Hamas en la Franja de Gaza alcanzaron ayer nuevas cotas desde la formación del Gobierno de unidad nacional en marzo, con un recuento de catorce muertos, ocho de ellos de las Fuerzas de Seguridad leales al presidente palestino, Mahmoud Abbas.
Milicianos con sus rostros cubiertos por pasamontañas controlaban las calles y aterrados residentes se ocultaron en sus viviendas.
Se trata de los más sangrientos combates entre Hamas y Al Fatah desde que ambas facciones políticas acordaron en marzo compartir el poder. En total, 21 personas han muerto y docenas resultaron heridas en tres días de enfrentamientos callejeros, incluidas 13 el martes.
La mecha que encendió los nuevos enfrentamientos fue el emplazamiento, la semana pasada en Ciudad Gaza, de tres mil miembros de las Fuerzas de Seguridad partidarios de Al Fatah, pese a las objeciones de Hamas. Los dirigentes de Hamas también expresaron su indignación por la designación de Mohamed Dahlan, un ex caudillo militar de Gaza, como asesor de seguridad nacional del presidente Mahmoud Abbas. Dahlan es odiado por muchos en Hamas, debido a su política de mano dura contra militantes de la organización islámica.
“La sociedad palestina es ahora similar a la sociedad libanesa, siempre en guerra civil o al borde de la guerra civil”, dijo el analista Hillel Frisch, de la universidad Bar-Ilan, de Israel.
Los tiroteos llevaron a que las Fuerzas israelíes dispararan brevemente hacia el sitio del enfrentamiento, lo que asomó la amenaza de que Israel quede arrastrado en el conflicto interno palestino.
Los combates de ayer estallaron cuando milicianos de Hamas se acercaron a una base de entrenamiento usada por Fuerzas de Al Fatah que custodian el cruce de Karni, utilizado para el transporte de carga, dijeron funcionarios. La base fue establecida en parte por un equipo militar de Estados Unidos, para adiestrar a los palestinos sobre cómo revisar carga y equipaje.
Las Fuerzas de Hamas atacaron la base con cohetes, lanzagranadas y proyectiles de mortero, dijo Ahmed al Kaisi, vocero de la Guardia Presidencial, que opera bajo órdenes de Fatah. “Consideramos esto una grave provocación y un crimen cometido a sangre fría”, dijo Al Kaisi.
Cuando miembros de otra unidad armada de Fatah se dirigieron al sitio para ofrecer respaldo, fueron emboscados por milicianos de Hamas, dijeron testigos.
Un vehículo repleto de hombres armados que fue atacado a balazos se salió del camino y se estrelló en una banquina. Entonces miembros de Hamas rodearon el vehículo y acribillaron a balazos a sus ocupantes, dijo un testigo, que trabaja en una fábrica cercana. Funcionarios de hospitales y de seguridad dijeron que ocho hombres murieron en la emboscada.
“Debemos poner fin sin resistencia ni retrasos a las luchas civiles y al fantasma de una batalla interna”, subrayó el presidente palestino, Mahmoud Abbas, en un discurso con motivo del día de la “naqba” (catástrofe), en el que los palestinos recuerdan la pérdida de sus tierras tras la primera guerra árabe-israelí (1948-49).
Por su parte, el primer ministro, Ismail Haniye, de Hamas, pasó por alto el incidente y se limitó a pedir a todos los palestinos que “trabajen juntos para proteger y hacer que triunfe” el Ejecutivo de Coalición.