El técnico Hugo Sánchez realizó su entrenamiento táctico a puerta cerrada de cara al encuentro del domingo ante Ecuador. (Fotografías de Jam Media y AP)
El técnico nacional decide realizar su entrenamiento a puerta cerrada.
PUERTO ORDAZ, VENEZUELA.- Hugo Sánchez, técnico de la Selección Mexicana de futbol, quiere privacidad. Prefirió que el entrenamiento nocturno de ayer fuera sin miradas, como él dice, “sin la presencia del enemigo”.
Movimientos tácticos y comenzar a delinear el cuadro para el siguiente partido era el objetivo de Sánchez, quien ha dejado muy clara la intención de mantener la rotación en su grupo de jugadores, sin diferenciar entre titulares y suplentes, algo que –poco a poco– empieza a aceptarse entre los elementos tricolores, aunque en algunos casos más con resignación que por convicción.
Escenario muy similar al que se presentó en la Copa Oro y que, al parecer, tantos dolores de cabeza le generó al pentapichichi.
El equipo mantiene la expectativa respecto de Andrés Guardado, al volante no se le quiere arriesgar nada. Lo dijo el doctor Roberto Rodríguez, jefe de los servicios médicos del Tricolor, quien, no obstante, confirmó que el volante por izquierda no ha mostrado mareos ni molestias propias del golpe que sufrió en Chicago durante la final del certamen organizado por la Concacaf, el cual lo obligó a ser revisado en un hospital antes de realizar el viaje a Venezuela.
“No lo vamos a arriesgar nada, y aunque en los estudios ha salido todo bien, preferimos darle un poco más de tiempo”, explicó el médico antes de iniciar la práctica.
Respecto de Ramón Morales, el doctor dijo que tenía un calambre, nada grave, y que estaría recuperado para el duelo del próximo domingo ante el cuadro ecuatoriano.
Cabe decir que la Selección Mexicana de futbol viaja hoy sábado a Maturín, donde entrenará alrededor del mediodía, y quedará lista para su segundo partido de la Copa América, en el que se medirá con los pupilos de Luis Fernando Suárez.
Una victoria prácticamente le dará a México el boleto para los cuartos de final.
Busca continuidad en su nivel de juego
Ser un expreso ante Brasil y menos que una máquina de vapor contra Guadalupe es un negocio que a la Selección Mexicana de futbol no le viene del todo claro.
Más porque la Copa América le ofrece rivales más parejos y exigentes, lo que exige un radical cambio y evitar jugar al “son que le toquen”, por lograr un nivel óptimo, “así tiene que ser de aquí para adelante”, una postura que comparten jugadores como Guillermo Ochoa, Fausto Pinto, Jaime Correa y Ramón Morales.
“No podemos permitirnos que eso nos siga sucediendo, el nivel del equipo tiene que ir hacia arriba, concentrarnos y estar preparados para lo que viene”, dice el portero Guillermo Ochoa, de una actuación inspirada ante Brasil y que no niega la emotividad que representó enfrentar a un equipo de tal jerarquía, pero asegura que no deben quedarse sólo en ello.
“Te invita a dar un extra, pero no podemos esperar eso para exponer de lo que este equipo es capaz. Para eso es el proceso, para obtener una regularidad que nos ayude a tener resultados como el del primer partido”, señala.
Jaime Correa aún vibra por las “mariposas en el estómago” que sintió en su presentación con el Tricolor. “Aunque eso queda de lado cuando estás en la cancha y creo que eso nos permitirá ir más lejos. La Copa Oro para eso ayudó y ahora empiezan a verse los resultados, aunque debemos llegar a esa regularidad que Hugo quiere”, añade.
A Fausto Pinto le parece que todo inicia con los resultados. Si son positivos, como lo fue en la presentación contra los brasileños, entonces la tranquilidad para trabajar cambia y permite mayor concentración. “Lo más importante es el resultado positivo, porque eso da tranquilidad para trabajar, y siguiendo esa línea, creo que tenemos gran camino ganado”, apunta.
En pocas palabras, dice: “debemos tratar de mejorar, no al contrario”. La mañana de ayer fue de descanso para los integrantes de la Selección Mexicana. La tranquilidad permanece. Algunos como Andrés Guardado emprendieron camino a Plaza Mayor, uno de los principales centros comerciales de Puerto La Cruz.
Otros como Rafael Márquez, Gerardo Torrado y Guillermo Ochoa optaron por descansar en los camastros a un lado de la piscina del hotel, mientras Nery Castillo conversaba con su padre y Hugo Sánchez caminaba por la playa.
Otros como Cuauhtémoc Blanco prefieren evitar el contacto. Pide incluso los alimentos en su habitación. Y es que Blanco no está contento. La suplencia le irrita, y su carácter no lo deja ocultarlo, más porque el Chicago Fire, su nuevo equipo, lo quería para estas fechas, y sin embargo él pidió amplitud para jugar en la Copa América, algo que aún no hace, pero aguanta la disciplina.
Como sea, la preocupación en estos momentos es buscar una regularidad que urge para dejar de ser un expreso ante los grandes y menos que una maquinita de vapor ante rivales que no presumen blasones, como es el caso de Ecuador, conjunto al que enfrentarán el próximo domingo.
Nery Castillo, su orgullo
Y robó tanta luz que lo confundieron con un brasileño. Tanto en Puerto Ordaz como en Puerto La Cruz afirman lo mismo: a Nery Castillo lo ven más brasileño que los brasileños, y a su padre los ojos le tiemblan nada más de reconocerlo.
No es el único engaño que el delantero del Olympiakos ha birlado en estos días. Quizá el más osado no tuvo que ver con el "sombrerito" sobre los zagueros de la Verdeamarelha para un gol que le hizo temblar el alma. Ese lo reservó para su padre Nery Castillo, quien al otro lado del Atlántico veía el duelo del Tri contra las huestes de Dunga al filo de la silla y con la maleta al hombro.
Un avión esperaba al ex jugador del Atlético Potosino. El ansia de perder el vuelo lo hizo levantarse de su asiento. Eran las cuatro de la mañana en Grecia y a Castillo le apresuraba el taxi que lo llevaría al aeropuerto.
Entonces llegó la jugada del contragolpe final. En pleno tiempo de compensación. Nery tomó el balón y encarreró hacia el arco brasileño, mientras su padre hacía lo propio hacia la puerta. Eufórico con la magia del primer tanto de su vástago, Castillo padre vio el recorte de su muchacho y un disparo que besó la red. Salió loco de casa, "México 3, Brasil 0", pensó.
¿Cómo fallar una tan fácil y anotar uno que se ha comparado con el que Pelé hizo en el Mundial de 1958? Fue lo primero que Castillo (padre) preguntó a Nery en cuanto éste le llamó para saludarlo y avisarle que ese imaginativo momento se quedó en eso: en la imaginaria.
"Me llamó y me dijo que no entró. No lo creía, aunque me explicó que la cancha estaba alta, según él". Un detalle que no quita un ápice de orgullo en las actuaciones que Castillo ha tenido y que el padre sigue religiosamente, desde donde se encuentre, emocionado. Con los ojos a punto de soltarse hasta empapar las mejillas, más ahora que lo tiene frente a él a su llegada a Venezuela.
"Cómo no, uno tiene que ver los partidos, y cuando uno ve que las cosas se están haciendo con tanto amor...", se interrumpe ante la falta de más voz.
Esa melasa se endurece en un segundo, el padre amoroso es un felino al instante que un periodista francés cuestiona si su hijo sabe el Himno Nacional Mexicano: "Y eso qué importa, ¿el presidente de su país lo sabe?, claro que mi hijo lo sabe".
La sensibilidad tiene su propia explicación. Habría que empezar por las críticas de los medios hacia Nery hijo. "Injustificadas, porque nosotros siempre tuvimos claro todo".
Pasado que aún lo perturba, pero que ignora ante las actuaciones de un muchacho mexicano con mucho de uruguayo y algo de brasileño, por lo que no sería raro ver a Nery seguir robando luz y jugando como brasileño, pero siempre con el corazón mexicano.
VENEZUELA BUSCA TRIUNFO ANTE PERÚ
La selección de Venezuela, con la obligación de ganar para seguir en carrera, recibirá hoy sábado al sorprendente Perú, en la segunda jornada correspondiente al Grupo A de la Copa América.
Los venezolanos asumen que será un partido clave para sus aspiraciones de lograr acceder a la fase de cuartos de final, tras el complicado empate frente a Bolivia 2-2 en su debut.
El técnico Richard Páez aseguró que ya estudió el juego de Perú para buscar contrarrestar el buen nivel que mostró ante Uruguay.
"Perú es un equipo que ya lo estudiamos. A veces juega 3-5-2, a veces juega 3-4-3, pero bajan los dos carrileros a apoyar en la defensa y se paran con cinco atrás. Entonces, va a ser un partido cerrado. Olvídense de los resultados abiertos, hay que ganar aunque sea medio a cero", indicó.
Los anfitriones tendrán la baja obligada del defensor Jorge "Zurdo" Rojas, que tras una resonancia magnética se determinó que sufrió una fuerte y severa contusión en el muslo derecho, tras chocar con un defensor boliviano.
Sobre su recuperación, Rojas necesitará una rehabilitación de unos diez a quince días, por lo que prácticamente se perderá este duelo ante Perú, hoy sábado, y con Uruguay, en Mérida el tres de julio.
En los últimos entrenamientos, Páez probó con Andrés Rouga por la banda izquierda, sin descartar que se decidiera por Edder Pérez, reciente contratación del Marítimo de Portugal.
El jugador del Real Mallorca de España Juan Arango ha manifestado confianza en que Venezuela no repetirá los errores que cometieron frente a Bolivia, reiterando lo complicado que será Perú como rival este día.
Por su parte, Perú llega con el ánimo y el optimismo a tope, tras la cómoda e insospechada victoria sobre Uruguay 3-0.
El técnico Julio César Uribe ratificó que, pese a su concluyente victoria del pasado martes, el grupo es parejo sin desestimar a Venezuela, que tiene buenos jugadores.
"Este es un grupo bastante parejo, está para cualquiera, nadie puede subestimar al contrario y todos están buscando lo mismo, que es cambiar su historia. Venezuela muestra un buen planteamiento táctico e individualidades que hay que contrarrestar", aseveró Uribe.
El delantero Paolo Guerrero, del Hamburgo alemán, ya tiene en su mente a Venezuela, al que considera muy complicado de vencer en su casa.
"Ahora ya pensamos en Venezuela, que será muy difícil, tiene su hinchada a su favor y va querer ganar, también se nos viene Bolivia y hay que jugarlos como una final. Nosotros tenemos que preocuparnos en hacer grandes cosas como lo hicimos contra Uruguay", dijo.
Uribe tiene planteado jugar con la misma formación que goleó a los celestes, aunque la duda se centra en que el centrocampista Juan Carlos Mariño, de gran actuación con un golazo ante Uruguay, pudiera ser titular en reemplazo de Pedro García.
De ganar Perú, se convertirá en la primera selección clasificada a los cuartos de final de la Copa América, mientras de hacerlo Venezuela, estará con un pie en la siguiente fase.
URUGUAY QUIERE SU RECUPERACIÓN
Uruguay buscará recuperarse hoy del duro golpe de la goleada (0-3) que sufrió ante Perú en su debut en el Grupo A de la Copa América frente a una Bolivia ilusionada en hacer historia en el torneo continental.
Los uruguayos han mantenido un mutismo extremo tras decepcionar ante Perú y sólo su técnico, Óscar Washington Tabárez, ha afrontado a la prensa internacional para reconocer el bajón anímico que significó ese resultado, pero también para dejar en claro que ante Bolivia no quedan más opciones que sumar de a tres.
Y es que Uruguay, que llegó con el cartel de favorito al Grupo A, se juega el todo por el todo ante los bolivianos y debe mostrar que la caída ante los peruanos fue sólo una mala tarde.
Tabárez confía en tener para este encuentro, aunque sea en el banco, al talentoso Álvaro Recoba, quien estuvo ausente ante Perú por lesión, pero en los últimos días ya se ha venido entrenando con los suplentes.
"Frente a Perú hicimos un futbol muy distante de lo que nosotros consideramos que es normal, pero estamos saliendo de eso. Si yo estuviera convencido de que el nivel de Uruguay es ese ya no tendríamos ni un chance, pero es otro", enfatizó.
El técnico charrúa destacó, sin embargo, la buena reacción de Bolivia frente a Venezuela y consideró que el equipo del altiplano tiene mucha dinámica y un orden que mantuvo hasta el final.
"No es fácil, ante el equipo anfitrión, remontar el marcador dos veces", destacó.
Bolivia llega, por su parte, entonada por el gran empate de 2 a 2 que logró ante Venezuela, en un choque que permitió ver que será un duro rival para cualquier selección que se le plante al frente, sobre todo por su disciplina táctica e ímpetu ofensivo.
Los dirigidos por el histórico Erwin "Platiní" Sánchez se han entrenado en los últimos días en el estadio de la Universidad de Los Andes con el ánimo a tope y la convicción de que pueden hacer historia en un torneo al que llegaron sin mucho favoritismo.
No obstante, el técnico de Bolivia ha ratificado su respeto por Uruguay y adelantó que utilizará casi la misma alineación que enfrentó a Venezuela.
Sobre el estado físico de sus jugadores, se refirió a golpes que sufrieron sus delanteros Jaime Moreno y Juan Carlos Arce, mientras Jhasmany Campos está más recuperado.
"Moreno y Arce sufrieron golpes de consideración, pero creo que no tendrán problemas para jugar este sábado", concluyó.
"Uruguay va a ser más difícil ahora porque está con la obligación de sumar ante nosotros. Ahora nos preocuparemos de corregir algunas cosas para llegar con buen nivel al partido del sábado", concluyó el seleccionador.
Si Bolivia gana este encuentro se habrá colocado a un paso de la clasificación a la siguiente etapa, mientras que Uruguay tiene el imperativo de sumar sus tres primeros puntos para no concretar una inesperada y decepcionante eliminación de una copa que ha ganado en 14 oportunidades.
El gol se adueña de la Copa a un ritmo de cuatro tantos por partido
El gol se ha adueñado de la primera jornada de la Copa América de Venezuela al imponer una espectacular velocidad crucero de cuatro goles de media por encuentro, ya que se han conseguido veinticuatro tantos en los seis partidos ya celebrados.
Esta es, con una amplia diferencia, la media goleadora más elevada de la historia de la Copa América en su primera jornada desde que se disputa con el actual formato de tres grupos de cuatro equipos.
Tan sólo tres selecciones, las de Uruguay, Brasil y Colombia se han quedado sin estrenar su casillero, mientras que Paraguay, con cinco tantos, lidera la tabla de selecciones anotadoras.
Esta media está un gol por encima de la que consiguió a estas alturas de la competición en Perú hace tres años, cuando la competición contó con 78 goles en veintiséis partidos, a una media exacta de tres goles por encuentro.
Las cifras anotadoras del inicio de la actual Copa América están muy por encima de las que se dieron en las dos últimas ediciones, con dieciocho tantos en Perú 2004 y dieciséis en Colombia 2001.
Previamente, el comienzo del torneo registró dieciocho goles en Paraguay 1999, once en Bolivia 1997, diecisiete en Uruguay 1995 y trece en Ecuador 1993.