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Familia Sirviendo a la Vida / DESPERTAR... ES ORIGEN, CAUSA Y EFECTO

Germán de la Cruz Carrizales

(Vigésima séptima parte)

“Necesidad Pía”. Cuando el niño nace, todo su mundo son sus padres, su padre, su madre y aquí el niño crea en su mente subconsciente la necesidad Pía, es decir, la necesidad del niño por su padre o por su madre, o la necesidad de la madre o del padre por el niño.

Y cuantos niños se quedan “atorados” en esta necesidad y la madre (o el padre) los siguen tratando como si fuera un niño, aun cuando ya sea adultos. Quizás conozca usted personas que aun cuando ya son mayores, todavía la mamá los tiene que despertar por la mañana, porque si no les llaman, no se levantan, les tienen que preparar el baño, la ropa que se van a poner, porque si no se los alistan, ellos no son capaces de abrir los cajones de la cómoda o del clóset para escoger lo que se pondrán esa mañana.

Su mamá les tiene que resolver sus problemas, llevarlos a la escuela, darles de comer, porque si no les dan en la mano las cosas, ellos no son capaces de hacerlo. No pueden tomar una decisión ellos mismos, aun cuando se trate de algo sin importancia, pues no sienten la seguridad ni tienen la capacidad de la determinación.

Me comentaban el caso de una señora ya mayor que estaba asistiendo a unas pláticas que se terminaban entre las diez y once de la noche, y desde las ocho empezaba a preguntar al instructor: ¿A qué hora iremos a salir? Como a las diez u once –le contestaba-. Válgame, probecito de mi hijo, ¿quién le irá a dar de cenar? Se preguntaba angustiada la buena señora.

Al día siguiente, volvía con la misma insistencia: ¿Cómo a qué hora iremos a salir hoy? Preguntaba de nuevo. Más o menos igual que ayer, le volvía a contestar el instructor. Progresito de mi hijo, se va a volver a quedar sin cenar, le preocupaba a esa señora.

El instructor se fijó que la señora ya tendría como sesenta años, por lo que se extrañó que todavía tuviera un hijo incapaz se servirse él mismo la cena, por lo que quiso saber más acerca de esa señora y le preguntó intrigado: ¿Pues, cuántos años tiene su niño? La señora contestó con toda la naturalidad del mundo: ¡Tiene treinta y ocho años! Treinta y ocho años y todavía tiene que esperar a su mamá para cenar, porque él no era lo suficientemente capaz, pero lo que realmente pasaba con esta familia, es que no había salido de la necesidad Pía.

Si la hija, cuando está pequeñita su papá no la atiende, no le da el cariño que ella necesita, ahora que ya está más grandecita, son esas niñas que cuando llega alguna visita del sexo masculino, luego luego se sube a las piernas del visitante, le platica sus inquietudes, le enseña sus tareas escolares, sus juguetes, porque ella está, en ese momento, satisfaciendo la necesidad del padre.

Así que mucho cuidado, si alguna vez lleva un invitado a su casa, y su hija tiene ese comportamiento, lo más probable es que usted no le haya dado el suficiente cariño o atención. Esas niñas siempre andarán buscando el amor del papá y ahora son esas jovencitas de quince o dieciséis años que se casan con hombres de veintiocho o treinta y cinco años, y los parientes o conocidos se extrañan de ese comportamiento, pues dicen: “Él está muy viejo para ella, podría ser su padre”.

La realidad, es que ella está buscando a su padre y pronto el esposo tendrá que tomar el lugar de éste, lo que vendrá a ocasionar grandes problemas en ese matrimonio, pues cuando ella tiene intimidad con su esposo, en su mente lo está haciendo con su padre y como esto es pecado de incesto, pronto el subconsciente encontrará una forma física para que esto no suceda y entonces vendrán problemas de origen sexual, como sangrados vaginales abundantes, menstruación irregular, dolor de cóccix, cáncer en la matriz, etc., es decir, todo aquello que sirva para no tener contacto sexual.

Pero otra situación, tal vez más compleja y difícil de entender sea la razón del comportamiento del esposo, pues aún cuando él no lo quiera, su actitud personal tendrá que amoldarse al cuadro mental que tiene su esposa de su papá.

Es decir, si su papá era tomador, el esposo tendrá que hacerlo también, si el papá era mujeriego, su marido tendrá el mismo problema, lo que ocasionará, al final de cuentas, que ese matrimonio se desbarate, ya que ella nunca podrá perdonar a su esposo, pues sentirá que la ha ofendido, despreciado, defraudado de una manera total.

Lo que tiene que comprender esa mujer que el que realmente la ofendió, la defraudó o despreció fue su padre, que es el que marcó su vida de una manera equivocada.

Aquí tiene otra señal que le permitirá encontrar el verdadero camino de su felicidad, pues todo lo que tiene que hacer, es tratar de comprender cuál fue la razón por la que su padre no le haya dado el cariño, o la atención que usted requería cuando estaba pequeña, posiblemente por el trabajo, la necesidad de viajar, los compromisos sociales, etc., hizo que su padre no le dispensara el cariño que usted requería y tal vez ahora lo esté pagando aún a costa de su vida, de sus hijos y de su esposo mismo, que aquí tenemos que comprender, que él es el menos culpable de la situación.

Cuando veamos la parte correspondiente a los “Juicios” comprenderemos aún más esta situación y sobre todo, veremos cuál es la situación total y definitiva, por lo tanto, ahora lo que le pido es que trate de ser lo más sincera que pueda con usted misma y vea si no fue ésta la forma como se desarrolló su vida, lo que hizo que usted se quedara atorada en esa “Necesidad Pía”.

Cuando la madre es la que se queda viviendo esta “Necesidad” hacia sus hijos ella quisiera que nunca crecieran y aun cuando ya son jóvenes adolescentes, todavía los quieren tratar como niños, los acaricia, les dice palabras melosas, empalagosas, y esto a los hijos les molesta y la rechazan, diciéndole: Ya mamá, ya no me molestes. Lo que hace que la mamá se sienta rechazada, que se moleste y empiecen los problemas en la familia.

Si es el niño el que se queda “atorado” en esta necesidad, pues la madre no le pudo dar el cariño o la atención cuando él lo quería, ahora su comportamiento será la de buscar el amor de su “mamá” en todas las mujeres, y así vemos a esos jovencitos de dieciocho o veinte años que se buscan una mujer de treinta o cuarenta años para casarse, y aquí todo el mundo se extraña de cómo es posible, que se entienda con esa “vieja”, que puede ser su mamá. Continuará...

Agradecemos los comentarios recibidos y los casos compartidos con nosotros en México y desde otras partes del mundo (vía Internet). Espero vernos pronto y platicar personalmente. Los esperamos en nuestra dirección electrónica que ponemos a sus órdenes con Germán de la Cruz Carrizales:

(pmger@hotmail.com)

(pmgerxxi@yahoo.com.mx)

Nuestro agradecimiento a quienes hacen posible estas publicaciones y sobre todo a usted amable lector quien con su interés en la integración de grupos hace que este proyecto contribuya a fortalecer nuestras familias y sus valores. La siguiente semana veremos la vigésima octava parte de Origen, Causa y Efecto de la serie y próximo libro Despertar... es. Gracias por su atención.

“QUIEN NO VIVE PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR”.

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