EDITORIAL Columnas Editorial Caricatura editorial

¿La balanza de pagos es para cubrir el déficit comercial?

Julio Faesler

El pertinaz déficit comercial de México no es producto de una estrategia intencionada como nos dicen los sabios financieristas, sino el resultado de una economía que no ha sido capaz de aprovechar sus recursos naturales ni la creatividad de sus habitantes para ganarse la vida en los mercados internacionales.

No es sólido el argumento que ellos usan en el sentido de que no es preocupante el déficit comercial porque el superávit en la balanza de invisibles prueba que la economía goza de buena salud. Gracias a ello, nos dice, el consumidor mexicano puede comprar los artículos y servicios de la procedencia que desee. ¿Qué sucedería, sin embargo, si por cualquiera razón se detuviera la corriente de inversiones extranjeras? Las inversiones no deben ligarse al comercio más que cuando se dedican a la compra de bienes de capital, que en nuestro caso forman una muy baja proporción de las importaciones.

El desarrollo del país no se mejora con una balanza comercial desfavorable. Por el contrario, echar mano de la cuenta de capital para pagar importaciones que no sean para mejorar la estructura productiva, indica que la exportación es débil.

Se alega que países de economía poderosa como Estados Unidos tienen un déficit comercial persistente. Habría que añadir, sin embargo, que a esos países los respaldan estructuras productiva agrícolas, industriales y de servicios que abastecen a sus mercados internos y generan sobrantes de exportación.

En México la situación es bien diferente.

Primero: los recursos naturales y de mano de obra están lejos de ser adecuadamente explotados, lo que explica que importemos artículos tan sorprendentes como gasolina, maíz y hasta comida enlatada. No importamos para hacer más baratos los abastos domésticos e industriales sino simplemente porque no tenemos la producción competitiva para evitarlo.

Secundo: más del 50% de la exportación nacional está conformada de insumos extranjeros de importación temporal. Ésta es una de las explicaciones del desempleo industrial de México y hace que los trabajadores mexicanos que pudieran producir tales insumos no encuentren en la industria suficientes empleos. Las ensambladoras y de maquiladoras deberían estar operando con insumos mexicanos. Esta situación se agrava por las exigencias de la competencia internacional globalizada que desalienta la creación de empleos e incita despidos. El resultado es un desperdicio del potencial productivo que debiera emplearse en cultivar y elaborar artículos que serían los insumos de la industria nacional, además de conjuntar una vigorosa oferta exportable. Pero el mercado doméstico se abastece cada vez más de productos importados lo que afecta nuestra balanza comercial.

Un comercio exterior saludable no requeriría echar mano constantemente de la cuenta de invisibles para cubrir sus saldos negativos. Cualquier superávit de capitales se destinaría a fortalecer nuestra estructura productiva invirtiendo en investigación científica o para financiar los muchos programas sociales que requerimos, empezando por la educación y salud.

El que se quiera justificar el déficit comercial comparando la situación de México con la de países altamente industrializados, es un despropósito engañoso y fatuo. Esos países tienen capacidades productivas capaces de dar empleo a su mano de obra en lugar de exportarla como lo hacemos nosotros a un ritmo de 400 mil trabajadores al año. No dependen como nosotros, de grandes flujos de inversión extranjera, precisamente porque han acumulado, mediante su propio ahorro interno o a través de su comercio exterior exitoso los excedentes de capital que luego invierten afuera.

Nosotros no estamos en esa situación. El capital que recibimos no suele llegar atraído por la pujanza de nuestro mercado interno, sino más bien por las perspectivas que ofrece el TLCAN.

Hay que entender que la importación que hagamos tiene que pagarse sea con exportaciones o afectando la cuenta de invisibles. Hacer esto último distrae fondos que mejor debieran dedicarse al fortalecimiento de las comunidadades atendiendo las áreas críticas que siguen esperando.

Leer más de EDITORIAL

Escrito en:

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de EDITORIAL

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 294748

elsiglo.mx