Abraham Levy saldrá de Coatzacoalcos, Veracruz, el seis de octubre, para un recorrido en kayac de 11 mil kilómetros por el litoral mexicano.
Levy mide las costas mexicanas a paladas de su kayak.
En un kayak y a 65 paladas por minuto el piragüista mexicano Abraham Levy se hará a la mar el seis de octubre en una aventura de 11,000 kilómetros que sueña crear una conciencia ecológica en el entorno costero de México.
“Hay mucho por explorar, independientemente de que Cristóbal Colón y otros grandes exploradores ya lo hayan descubierto”, dijo el piragüista sobre la travesía que hará en su piragua de cinco metros de largo y 25 kilos de peso.
Deportista y amante de la naturaleza, Levy se asumirá como un barco humano y, en simbiosis con su kayak o piragua, navegará en una aventura ecológica y solitaria de Coatzacoalcos a Chetumal en el Atlántico y de Tijuana al Suchiate en el Pacífico.
Será una travesía de 11,000 kilómetros en cabotaje -como la llaman los expertos- en las que el Levy capitán y el Levy tripulante jamás perderá de vista la tierra, a la que cada noche volverá para descansar y preparar el día después.
Cada mañana, desmontará su campamento y volverá al mar con el kayak para remar y dar paladas entre 8 y 14 horas diarias, conforme a las condiciones climáticas, las que le serán transmitidas a un teléfono por vía satélite desde un centro situado en Cancún.
Además llevará una estufa, bebidas y suplementos alimenticios como el ginseng suministrados por empresas que lo apoyan y alimentos hasta completar un carga de 146 kilos, el límite que puede cargar en su kakay, incluido su propio peso.
Lo más importantes para predicar es el ejemplo y por eso en su travesía, el piragüista, no dejará rastros, ni de basura para “contagiar a la gente” de esta cultura de dejar limpias las playas y no perturbar el ambiente.
Navegará por las costas de 16 estados mexicanos: Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo (Atlántico) y Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas (Pacífico).
“Para poder hacer un reto de esta magnitud tienes que estar convencido, tiene que ser algo que te mueve, tiene que salir de lo más profundo de tu ser”, explicó el piragüista.
Cada uno de los 250 días de esta aventura, Levy ha previsto que avanzará unos 40 kilómetros en promedio para lo cual necesitará mantener una fuerza de unas 65 paladas por minuto.
Su medio de transporte será el kayak, al que el navegante lleva a todos lados en el mar y la tierra y al que considera como un elemento para “explorar, descubrir y probar que puedo impulsar mis límites un poco más allá, probar de lo soy capaz”.
Originario de Colima, no es un improvisado y en su historia deportiva destacan viajes en kayak en las costas mexicanas, desde Matamoros a Coatzacoalcos y todo el mar caribe hasta Belice.
En una de estos viajes, Levy soñó con recorrer el país a través de sus costas para hacerles ver a los mexicanos que el mar y sus playas pueden ser disfrutados y protegidos con una conciencia ecológica.
“Uno de los objetivos es impulsar la cultura del mar, no solo de mojarse los pies y ver el atardecer desde la playa, sino de vivirlo porque el mar es la parte más grandes de nuestra tierra y se aprende mucho de él”, argumentó.
“La mayoría de las playas que he visitado están bien conservadas y las que no lo están, bueno hay que cuidarlas porque es muy triste ver playas con basura, contaminadas”, comentó.
Levy consideró que los visitantes y los gobiernos deben entender que “tener playas sucias aleja al turismo y saber que hay que tenerlas limpias por la imagen al turismo”.
La primera etapa de la aventura termina en Chetumal, con un recorrido de unos 1,500 kilómetros, después viajaré a Tijuana e iré navegando hasta Los Cabos y luego todo el mar de cortes, me pego a la plataforma continental, hasta alcanzar la frontera con Guatemala, donde desemboca el Suchiate para completar la travesía”.