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Los rechazados también se desvisitieron

EL UNIVERSAL

En protesta por no habérsele permitido el ingreso al Zócalo para participar en la obra de Spencer Tunick, ayer domingo por la mañana, Blanca Angélica Valdés Ruiz subió al toldo de una camioneta Urban, se despojó de la blusa blanca y pantalón azul, para quedar completamente desnuda, ante la mirada de centenares de personas que alentaban a más gente a hacer lo mismo.

Pronto se le sumaron dos jóvenes extranjeras que se encontraban también en la camioneta propiedad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y en unos cuantos minutos, ya era una decena los que protestaban desnudos sobre el vehículo estacionado en la calle de Madero, a unos 40 metros de la plancha del Zócalo.

A unos pasos, otra docena de hombres decidieron desnudarse, también en protesta, pero ellos frente a los elementos de seguridad que les impedían el acceso.

Fueron alrededor de medio millar de personas las que no pudieron ingresar a la obra de Spencer Tunick, porque los organizadores decidieron, a las 6:25 de la mañana, cerrar los accesos a la Plaza de la Constitución, bajo el argumento de que ya comenzaba amanecer. El ambiente que había permanecido en calma, desde las 03:00 horas cuando comenzaron a llegar los primeros participantes, se rompió abruptamente e iniciaron los empujones, los conatos de bronca y los insultos en contra de Tunick y de los policías que resguardaban ese acceso.

La ira de la gente que se quedó fuera obligó a los uniformados a replegarse unos 30 metros hasta la última valla instalada a unos cuantos pasos del Zócalo, en donde fueron auxiliados por otro medio centenar de policías, para contener a las personas que con boleta en mano gritaba: "Foto por foto, desnudo por desnudo..., entramos todos o no entra ninguno". Los ánimos se apaciguaron cuando el sonido local anunció que Spencer Tunick se retiraría del lugar si entraban por la fuerza. En ese momento, rostros desencajados se comenzaron a ver por toda la calle de Madero, sobre todo en personas que viajaron varias horas desde estados como San Luis Potosí, Veracruz, Oaxaca o Guerrero, con el único objetivo de participar en la obra del fotógrafo neoyorquino. Muchos de los que sí lograron ingresar al Zócalo tuvieron que hospedarse en hoteles del primer cuadro del Centro Histórico de la ciudad de México para llegar a tiempo a la cita. "Anoche, mientras buscábamos un hotel, nos conocimos y decidimos alquilar una habitación juntos para compartir los gastos", comentaron Julio César Ramírez y Laura Álvarez, quienes llegaron a los accesos a la Plaza de la Constitución antes de las cuatro de la mañana. A esa hora, la vedette Wanda Seux se paseaba en la esquina de las calles de Madero y Palma, y sólo se detenía para dar alguna entrevista a los representantes de los medios de comunicación que la buscaban con insistencia. "Cancelé algunos compromisos para estar aquí con el pueblo, porque el cuerpo es un poema, es lo más bello que tenemos y no hay por qué avergonzarnos al mostrarlo", opinó la artista, quien de último momento decidió no ingresar a la obra de Tunick. Al final de la jornada, quienes lograron participar en la fotografía de Spencer Tunick calificaron la experiencia como extraordinaria, porque fue un momento donde desaparecieron las clases sociales y los tabúes en torno de la desnudez. "Fue extraordinario el comportamiento de la gente, porque por unos minutos todos fuimos iguales, no había ricos, ni pobres. Es una experiencia que la volvería a repetir 100 veces más", comentó Gabriela Calderón, estudiante universitaria, que velozmente abandonaba las inmediaciones del Zócalo alrededor de las 09:00 horas.

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Escrito en: tunick

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