Kevin Garnett, número cinco de los Celtics de Boston. (Fotografías de AP)
Aunque los tríos sean más comunes en la escena musical, ha surgido dentro del basquetbol el gran trío de Boston, y aunque no es el primero con el que cuentan los Celtics, Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce son la mejor apuesta de la franquicia en poco más de 20 años con el anhelo de ganar un título.
El primer gran trío en la historia de la NBA estuvo compuesto por George Mikan, Jim Pollard y Vern Mikkelsen, de los Lakers de Minneápolis a principios de los 50s. La NBA celebró su primera temporada en 1950 y aunque los Lakers ya habían sido campeones en 1949 en la Asociación de Basquetbol de América (BAA, por sus siglas en inglés) -la precursora de la NBA-, eran el equipo que iba a la cabeza y ganaron cuatro de los primeros cinco títulos de la liga.
Mikan fue el primer gran jugador dominante, en la posición de poste y contaba con un elenco de jugadores que ayudaron a forjar la primera dinastía en la liga. Él fue elegido como uno de los mejores 50 jugadores en la historia de la NBA y su legado en el baloncesto es el bloqueo de tiros, pues se dice que lo patentó y perfeccionó.
A finales de los 50s y buena parte de los 60, la NBA se tiñó de color verde para dar paso a la más grande dinastía en la historia de la liga, cuando los Celtics de Boston ganaron el título en 1957, ocho consecutivos desde 1959 hasta 1966, y otro par más en 1968 y 1969.
Nadie, desde que nació la NBA, ha tenido un lapso más dominante que Boston en esa época y el primer gran trío de Boston lo componían Bill Sharman, Bob Cousy y Tim Heinsohn. Sharman (el tirador) y Cousy (el fabricante de jugadas) habían sido elegidos dentro de los mejores 50 jugadores en la Historia de la NBA, bajo el mando del legendario entrenador Red Auerbach, uno de los mejores de todos los tiempos. En los primeros tres títulos de los Celtics ya estaba presente Bill Russell.
Pero no fue sino a partir del título ganado en 1962, cuando emergió una gran figura del equipo y se atestiguaron grandes batallas entre Russell y Wilt Chamberlain, quien ostenta la marca de más puntos y rebotes en un juego, con 100 y 55, respectivamente.
Además de Heinsohn y Russell como figuras establecidas de los Celtics de aquellas temporadas, se unió Sam Jones, el movedor de bola que estaba dentro de los 50 mejores de la historia de la NBA. Para la parte final de esta arrolladora dinastía se unió a Jones y Russell, el guardia John Havlicek, también dentro de los 50 primeros.
Durante los 70s, la NBA estuvo repartida, pero en los 80s sólo correspondió a Celtics y Lakers. Entre ambas franquicias ganaron ocho de diez títulos esa década. Los Lakers contaron con Kareem Abdul-Jabbar, ya en las postrimerías de su carrera, Earvin Magic Johnson y James Worthy como su gran trío, con el que ganarían cinco títulos, pero en los últimos dos, Byron Scott, actual entrenador de los Hornets de Nueva Orleáns, ocupó el lugar de Abbul-Jabbar como líder anotador del equipo.
Los Celtics de los 80s competían ante los poderosos Lakers con Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parrish. Esa tercia ganó tres títulos para Boston en los 80s y en la temporada 1985-1986 consiguieron el último. Así resurgió la esperanza en Boston con la llegada de Allen y Garnett.
El último gran trío en la NBA, que se ha convertido en una dinastía, es el que integran Tim Duncan, Tony Parker y el argentino Emmanuel Ginóbili de los Spurs de San Antonio. Ellos han ayudado a ganar a los Spurs de San Antonio tres títulos desde 2003 y permanecen como el equipo a vencer por su madurez y calidad, pero ahora con estos extraorinarios jugadores de los Celtics de Boston la pelea podría ser más cerrada por el título de la NBA si los jugadores de Boston se aplican y son capaces de llegar a la final.