Miles de peregrinos participan en festival de vudú
Miles de peregrinos haitianos de todos los rincones del país participaron en el Festival de Vudú de Saut d'Eau, una localidad situada a unos 150 kilómetros al norte de Puerto Príncipe.
"Esta peregrinación anual la hacemos en honor a Erzulie Freda, diosa vudú del amor, y es una celebración festiva en la que se pide por el amor, los hijos o la fortuna", explicó Jean Ristilau, peregrino que ha participado en las celebraciones.
Mujeres, hombres y niños de todas las edades y condiciones sociales se reunieron la cascada de Saut d'Eau donde el ritual de los baños tiene por objetivo la purificación y limpieza del cuerpo.
Los sacerdotes del vudú, "Houganes", y las sacerdotisas, "Mambo", toman el máximo protagonismo durante los tres días de festejos y proporcionan a los fieles las hierbas con las que estos frotan sus cuerpos mientras el torrente de agua cae imparable desde lo alto de la montaña.
La adoración a la Virgen del Carmen, conocida en Haití como Virgen de los Milagros, se mezcla en Saut d'Eau con los ritos de vudú en un ejemplo más de la simbiosis existente en el país caribeño entre la religión católica y la religión traída de África por los esclavos.
Los músicos de Rara, tradicionales bandas de música pagana compuestas de tambores e instrumentos de aire, fueron la banda sonora de los festejos en Saut d'Eau.
Con ritmos frenéticos y excitantes la música contribuyó al éxtasis colectivo que en determinados momentos alcanzaba la celebración.
Aunque el epicentro es el agua que arroja la cascada, todos los alrededores conformaban diferentes lugares de culto donde los fieles encendieron velas y rezaron en árboles para pedir por la fortuna, el dinero o el amor.
El sacrificio de animales en Saut d'Eau, práctica habitual en los rituales vudú, tiene en esta celebración un doble sentido: la honra a los espíritus y la consecución de alimentos para los peregrinos.
El trance, momento en el que los espíritus Iwa se introducen en el cuerpo de los sacerdotes, es una tónica habitual entre los participantes en el festival y no es extraño observar a personas poseídas que se dejan caer por el torrente de agua, con los ojos en blanco y con movimientos espasmódicos.