Nacional Violencia Guanajuato Tren Interoceánico fernandez noroña Cuba Suprema Corte

Niños de la calle, expuestos a la explotación sexual y a la indiferencia social

EL UNIVERSAL

MÉXICO, DF.- La trata de personas y la explotación sexual son dos de los flagelos que más dañan a la niñez mexicana, particularmente a quienes se encuentran en situación de calle, afirma Érick Gómez Tagle López, consultor en materia legislativa en este tema.

Sin embargo, las oportunidades para rescatar a las víctimas de la explotación sexual comercial infantil (ESCI) ?son escasas debido principalmente a la falta de cifras confiables de quienes están siendo explotados y a la ausencia de políticas públicas adecuadas?, dice Norma Elena Negrete, coordinadora en México de la red internacional ECPAT (End Child Prostitution and Trafficking).

Se estima que en el país existen alrededor de 20 mil casos de ESCI (cifra que por consenso manejan los especialistas), pero no existe certeza sobre el dato, debido a que no hay en México una sola institución que la pueda proporcionar.

En el Distrito Federal y su área conurbada, fenómenos como el lenocinio infantil (anteriormente llamada prostitución), el comercio de pornografía con menores de edad y el turismo sexual persisten, pese al reciente reconocimiento público de la gravedad de este problema.

Estudios recientes sobre estos temas realizados por Gómez Tagle López, también catedrático en la Universidad Pontificia de México, señalan que Venustiano Carranza y Cuauhtémoc son las delegaciones con mayor problemática al respecto, mientras que en el Estado de México el fenómeno ha crecido en Chalco, Chimalhuacán, Ecatepec, Nezahualcóyotl, Toluca y Zinacantepec, aunque ciertamente no existen cifras oficiales, explicable por la falta de denuncia ciudadana, la inevitable cifra negra vinculada con la delincuencia organizada y el manejo político que se ha hecho de las mismas.

Pero a pesar de la magnitud del problema, el rescate de las víctimas en situación de calle es difícil.

Norma Elena Negrete, coordinadora en México de ECPAT, explica: ?En nuestro país lamentablemente no existen programas de atención a las víctimas de este flagelo, existen esfuerzos de la sociedad civil. Estos niños, estas niñas, no perfilan en la agenda política porque no son prioridad, estos niños no votan?.

Situación que también denuncia Gómez Tagle, quien precisa que las autoridades carecen de una política criminal eficaz y de diseños normativos de vanguardia, por lo que aún no se ha logrado la unificación legislativa en México sobre esta materia, así como tampoco la implementación de programas novedosos que permitan prevenir, atender y erradicar los procesos de victimización de la niñez, particularmente la que vive en situación de calle, sujeta a las peores vejaciones y a la indiferencia social.

La calle nubla el pasado

Aunque Víctor tiene 17 años, físicamente parece de 14. A los nueve años llegó a las calles y en ellas ha sobrevivido desde entonces. Los estragos de la desnutrición son evidentes a simple vista. Es bajo de estatura, tan delgado que se le dibuja la osamenta, su tez morena contrasta con su extrema palidez, los labios resecos y sus manos sucias tiemblan mientras se lleva el cigarro a la boca y comenta:

?Lo único que recuerdo es que mi papá le pegaba mucho a mi mamá, y que se iba muchos días, pero luego ya no volvió porque lo atropellaron, entonces a mi mamá empezaron a visitarla muchos hombres, uno de ellos ya no se quiso ir, se quedó a vivir y también nos pegaba a todos. Me salí. Una vez regresé, pero ella ya no estaba, ni tampoco mis dos hermanos, me dijeron que ella se murió; quién sabe, a lo mejor sí?.

Al caer la tarde su figura fantasmal parece vagar por la Alameda... su deambular errático se pierde entre los jardines. En ocasiones prefiere sentarse en una banca o en la fuente cercana a la calle de Doctor Mora a esperar, lo hace solo o acompañado por otras efigies igualmente fantasmagóricas que también vagabundean y aguardan lo mismo que él: la llegada de un cliente.

Su rostro, inexpresivo como el cartón, no se transforma al hablar de su pasado, no existen señales del menor asomo de emoción, su mirada casi cadavérica con las cuencas bien marcadas no pierde de vista cada detalle a su alrededor: los potenciales clientes, ?la competencia? (sexoservidores y servidoras que no forman parte de la población de calle, pero que también han hecho de la Alameda su centro de operaciones). Mientras conversamos un hombre nos mira desde lejos.

?¿Es el padrote?

?No... yo hace rato que soy independiente.

?¿Y cómo empezó todo?

?Así... aquí en la calle, un día un amigo me dijo de esto y me llevó con un señor a un hotel. La verdad no me acuerdo muy bien cómo fue, pero esa vez había llovido mucho y después... de eso, fuimos a comer pescados fritos a un puesto. Comí muchos pescados fritos.

?¿Qué edad tenías?

?Nueve.

Su independencia llegó con la muerte del ?padrote? al que ?picaron? (apuñalaron) hace algunos años; desde entonces no le rinde cuentas a nadie y con convicción asegura que tampoco le interesa buscar ?clientes? para nadie más que no sea él, porque haría enojar mucho a ?otros? que controlan la zona.

Aunque su ropa raída y sucia huele a thinner, Víctor no parece estar drogado, de hecho, está bastante cuerdo. La mirada de aquel hombre parado en la acera de enfrente, es tan persistente como intimidante, tendrá unos 40 años y está casi calvo.

?Es mi cliente, pero ya no me gusta irme con él, porque nomás me paga con una comida corrida, cuando no hay nada más... pu?s sí.

En la lucha por su mundo fantástico

También hay casos de éxito, Casa Alianza da cuenta de jóvenes que actualmente hacen una vida independiente, tienen un empleo e inclusive han logrado formar su propia familia. Hay quienes están en un buen proceso como Cristian Cosme, otro joven institucionalizado en Casa Alianza.

Él mismo inventó su nombre porque dice que le habría gustado llamarse así. Risueño comparte sus ilusiones:

?Puedo vivir de mis sueños.

?¿Vivir de tus sueños?... ¿Cuáles son tus sueños?

?Estar en mi mundo.

?¿Cómo es tu mundo? Píntame tu mundo fantástico.

?No lo puedo decir aquí.

?¿Es muy mágico?

?A mí me gusta su mundo ?agrega un compañero suyo mientras se escuchan sus risas.

?¿Cómo es un día fantástico en tu mundo, qué haces?

?Ser feliz, ser libre. En mi mundo mágico como yo lo sueño no existe el rencor, ni la tristeza, es... como este paisaje, ¿no? ?señala con su mano un mural pintado en la pared y continúa? Una playa, viajar, ir de compras, ser un gran diseñador de modas, me encanta mucho el diseño de ropa de mujer y joyería, y lo voy a hacer realidad; de hecho ya estoy trabajando, ya me contrataron, yo estoy agradecido con la fundación.

?¿Tú eres feliz?

?Sí... ahora lo soy.

Leer más de Nacional

Escrito en:

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Nacional

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 260830

elsiglo.mx