2006 fue un año turbulento. 2007 será un año de cambio. Sea porque hay voluntad para hacerlo o porque las circunstancias lo impondrán.
Para Torreón, el año que comienza es el año de nuestro Centenario. El aniversario nos obligará a pensar la ciudad y la región lagunera hacia el futuro. El Centenario no es sólo un pretexto para celebrar, sino un buen momento para pensar a nuestra comunidad.
La fisonomía urbana tendrá un cambio, para que Torreón llegue a festejar sus primeros cien años con espacios y obras públicas a la altura. Nuestra visión como comunidad tendrá que alimentarse de una reflexión profunda sobre nuestra vocación, sobre nuestro lugar en el mundo, sobre nuestras carencias y ventajas y nuestra adaptación a los cambios económicos, políticos y tecnológicos en un planeta cada vez más pequeño.
Para La Laguna de Durango, 2007 será año de elecciones municipales que, hasta ahora, se encaminan a ser una simple búsqueda de poder y no un foro para plantear un proyecto que reactive una región que cada vez queda más a la zaga en la atención a sus habitantes.
En México, 2007 será el primer año de una nueva administración federal que tiene detrás una carga de división provocada por la elección de 2006 y enfrente un entorno con focos rojos. En el frente nacional, la avanzada del crimen organizado sobre el Estado necesitará más que incursiones militares y requiere una nueva estrategia. Conflictos sindicales continuarán ante la radicalización de grupos de izquierda que tuvieron en Oaxaca la más poderosa llamada de atención.
El panorama económico también tiene voces de alarma. La reforma en pensiones, energía e impuestos no se solucionará sin una estrategia legislativa que se ve lejana ante el encono del PRD hacia el presidente Felipe Calderón. Una desaceleración de la economía en Estados Unidos y Europa nos tomará en desventaja pues no hemos sido capaces de crear un nuevo esquema económico que genere riqueza suficiente para todos los mexicanos.
2007 marca el 50 aniversario de la creación de la Unión Europea, una efemérides que nos recordará que existen alternativas para despojarnos de prejuicios históricos y camisas de fuerza emocionales y crear nuevas formas de integración con otros países.
El año que comienza será una gran oportunidad para seguir el adagio de ?pensar global y actuar local?. Esperemos que 2007 sea un año de mirar hacia delante.