A más de un año de la tragedia de Pasta de Conchos donde perdieran la vida 65 personas tras el derrumbe de una mina, las cosas siguen igual. No hay castigo para los culpables y las oportunidades de desarrollo en San Juan de Sabinas son nulas.
La tragedia ocurrida el 19 de febrero de 2006 inmediatamente fue ?secuestrada? por los políticos que vieron en el dolor de 65 familias la oportunidad de hacer declaraciones espectaculares para ocupar las primeras páginas de los periódicos. A un año de la tragedia el conflicto minero persiste, el sindicato tiene a dos líderes. Uno reconocido por la Federación que es Elías Morales y otro refugiado en Canadá, Napoleón Gómez Urrutia, quien huyó del país escapando de una orden de aprehensión en su contra.
Con motivo de primer aniversario de Pasta de Conchos, el gobernador Humberto Moreira soltó una bomba mediática al declarar que el ex presidente Vicente Fox, le había sugerido inventar culpables de la explosión de la mina y particularmente, encarcelar a Napoleón Gómez Urrutia. La respuesta del PAN no se hizo esperar y las descalificaciones propias de un circo político estuvieron a la orden del día.
A la par del juego de declaraciones, el procurador de Justicia, Jesús Torres Charles, optó por decir casi todos los días que muy pronto se girarían las órdenes de aprehensión contra los presuntos responsables de la tragedia minera. En el lapso de las últimas dos semanas de febrero hasta en tres ocasiones el procurador dijo: ?A más tardar el fin de semana?. Nada ocurrió.
El colmo fue que en su última visita a Torreón, ocurrida la semana pasada, el procurador declaró que se tomará el tiempo ?necesario? para solicitar la intervención de un juez y que se giren las esperadas órdenes de aprehensión.
Llama la atención que un año no ha sido tiempo suficiente para integrar la averiguación previa, pero sí para realizar promesas incumplidas y hacer declaraciones espectaculares. Pasta de Conchos ha sido el pretexto perfecto para que los políticos lleven agua a su molino, mientras 65 familias en San Juan de Sabinas siguen reclamando justicia.