Alfredo Llamas está haciendo todo lo que está a su alcance para destacar en el medio de la música. (Fotografía de Jesús Galindo)
TORREÓN, COAH.- La mirada del señor Urbano es tierna, pero a la vez parece que divaga. Mientras charla, su voz suena queda, pero sólo es cuestión de que empiece a cantar una ranchera para que demuestre el gran alcance que tiene. Su historia va más allá que la de un hombre que quiere sobresalir en el mundo del canto; tiene vida de esas que llaman de “novela”.
Es carpintero de profesión y cantante por convicción; ya tiene 12 años dedicándose al medio de la música usando como nombre artístico Alfredo Llamas.
Es tan serio y hasta tímido, que cuesta trabajo creer que de los 18 a los 27 años fue artista de circo. “Empecé en Circorama (en los 80), luego en el Royal, más adelante en el Atayde y terminé en el Tihany”, dice orgulloso, pero después aclara, “en el Tihany sólo me ocuparon de carpintero, tengo qué decirlo, pero en los demás me desempeñé como acróbata, pulsador, escapista, fakir, malabarista y en Circo Hollywood canté”.
De pronto, antes de iniciar a platicar sus inicios circenses, una mueca de dolor aparece en su rostro. “Yo empecé a desarrollar mis habilidades con el cuerpo porque de niño nadie me quería; 15 días antes de nacer un rayo mató a uno de mis hermanos y mi madre quedó trastornada, de hecho toda la gente me decía que yo estaba loco pero no, lo que pasa es que era un niño muy inquieto y me dio por echarme maromas, andar saltando, ejercitarme...”
Tiene muchos años viviendo en Torreón, sin embargo es originario de Zaragoza, Dgo., un poblado que está en los límites de Lerdo. Recuerda que durante su niñez le gustaba acercarse a los cirquitos y ayudarlos aunque fuera a barrer. Fue entonces donde poco a poco fue aprendiendo el arte circense, desarrollando la elasticidad y otras pruebas físicas. “Nadie me enseñaba, lo hacía yo solo. Mi mayor inquietud era entretenerme en algo...”
¿Cómo le hizo para andar de circo en circo? Fácil, “entre los cirqueros todos se conocen y pues mi trabajo me fue recomendando”.
En ese entonces, Urbano –ahora conocido como Alfredo Llamas- ya empezaba a cantar. Casi diez años después de andar de cirquero decidió dejarlo todo; ya estaba casado y con hijos, necesitaba hacer otras cosas, pero se dio cuenta que no podía vivir sin los aplausos de la gente.
Su nuevo oficio fue el de mesero, trabajaba en varios lugares de Juárez y fue ahí cuando inició a entonarle temas a los clientes, los que más le pedían eran Hermoso Cariño y Anillo de Compromiso.
“Luego me regresé y comencé a tomar clases en la Academia Superior de Canto. Duré cinco años ahí. No sabía exactamente qué era lo que quería, sabía que por mi estilo de voz podía ser versátil, pero mis maestros me ubicaron dentro de la música mexicana”.
Él lo que desea es profesionalizarse, buscar una buena oportunidad como intérprete, sin embargo las cosas no le han sido fáciles. Duró dos años cantando en la Plaza de Armas y en la Alameda, ya no lo hace más, ahora está tratando de abrirse otros caminos: cobrar por lo que sabe hacer.
“En 2001 grabé un CD, por falta de recursos no he podido hacer otro. Es todo de rancheras, incluí canciones como Hermoso Cariño, Directo al Corazón, Cruz de Olvido, Paloma Negra, Mujeres Divinas y Perfume de Gardenias”.
Es hora de irse a trabajar, tiene muchas puertas que poner. Su labor como carpintero le gusta, sin embargo no pierde la esperanza y optimismo que lo puedan contratar (al teléfono 871-123-26-86).
Al pie del cañón
Alfredo Llamas está haciendo todo lo que está de su parte para sobresalir en la música.
-El 15 de septiembre del año pasado se presentó en el Estadio de la Revolución, ante 15 mil personas, “un sueño hecho realidad”.
-Ya ha tenido oportunidad de cantar en Estados Unidos.
-En septiembre se presentará en una disco ubicada al oriente de la ciudad, como parte de los festejos patrios.
-Trabaja en la carpintería “Pepe el toro”, mote que se ganó pues le han dicho que tiene cierto parecido con Pedro Infante.