La Policía de Virginia vigila el retorno de estudiantes a la Universidad Tecnológica tras los trágicos hechos en los que perdieron la vida 33 personas la semana pasada. (AP)
La Universidad Tecnológica de Virginia, donde hace una semana un estudiante mató a 32 personas y se suicidó, reanudará hoy lunes sus actividades mientras prosiguen las investigaciones y debates en torno al incidente.
La universidad en Blacksburg, Virginia, 450 kilómetros al sudoeste de Washington, espera el retorno de la mayoría de sus 26 mil estudiantes para la etapa final de los cursos de este año, mientras se completan los funerales de las víctimas del estudiante Cho Seung Hui.
“Desde el punto de vista de mi universidad tenemos que seguir adelante”, dijo el portavoz de la Tecnológica, Larry Hincker. “Haremos todo lo que podamos para reorganizar este sitio e impedir que algo como lo ocurrido vuelva a ocurrir”.
El edificio de aulas Norris, donde Cho dio muerte a 32 personas y luego se suicidó, permanecerá cerrado por el resto del semestre y las autoridades han tomado medidas para aliviar la presencia de los medios de comunicación.
El predio de mil hectáreas se convirtió en escenario de la peor matanza perpetrada por un individuo con armas de fuego en la historia de Estados Unidos y por varios días los alumnos, las familias, los empleados y profesores fueron objeto de la atención de los medios informativos mientras lidiaban con sus propias emociones.
La familia de Cho ha divulgado un comunicado en el que expresó su horror por las acciones del joven y su pesar por la tragedia que abatió al país. Durante los días siguientes a la incursión armada de Cho en Norris Hall, hubo en diversas instituciones de educación del país amenazas de bombas que forzaron la evacuación de los edificios.
En un artículo que publicó ayer el diario The New York Times, los familiares de Cho en Corea del Sur relataron cómo la madre del joven expresó durante años su desconcierto por la falta de comunicación con su hijo.
“Cuando le dije a su madre que era un buen chico, callado, pero que se portaba bien, ella me dijo que preferiría que él le respondiera cuando le hablaba aunque no fuese tan bueno y manso”, declaró Kim Yang Soon, de 84 años, abuela de Cho.
Tras el incidente, el horror inicial y el pesar que le siguió, se reanudó en Estados Unidos el debate sobre la posesión de armas de fuego que ha seguido a los incidentes reiterados de violencia al azar.
En torno a la Universidad Tecnológica se intensificaron este fin de semana las discusiones acerca de si las autoridades académicas tomaron las medidas adecuadas después que dos personas fueron muertas a balazos en un dormitorio.
HERIDAS EMOCIONALES
Ted Feinberg, director adjunto de la Asociación Nacional de Sicólogos Escolares, dijo que las heridas emocionales y sicológicas causadas por este tipo de ataques perduran días, semanas o meses.
Feinberg, quien proporcionó terapia a los alumnos de la escuela secundaria Columbine tras un ataque suicida de dos estudiantes en 1999, dijo que aproximadamente el 20 por ciento de los sobrevivientes experimenta depresión grave, trastorno por estrés post traumático y otras afecciones.
“Aquí tienes un predio universitario hermoso, pacífico, un entorno tranquilo y ahora las cosas jamás serán como eran”, dijo Feinberg.