“Habría una gran reforma en la política si la sabiduría pudiera difundirse tan fácil y rápidamente como la tontería”.
Winston Churchill
Según el presidente del Colegio de Ingenieros Civiles, Luis Salazar, Pemex está produciendo 2.05 millones de toneladas de asfalto al año, pero se requerirán 3.6 millones con los proyectos de carreteras aprobados para 2008. Ya Pemex está teniendo problemas serios para entregar los pedidos de asfalto que se le hacen, por lo que la situación el año próximo se volverá dramática.
En otros países del mundo una situación así crearía una oportunidad para la inversión, especialmente si consideramos que el precio del asfalto ha subido en más de 40 por ciento desde enero de 2006. Sólo que en México eso no es posible. Pemex tiene un monopolio en la refinación de petróleo y el asfalto es un producto de esa refinación. La paraestatal, por otra parte, carece de los recursos para realizar las inversiones que permitan la expansión que se necesita para producir ese asfalto.
¿En qué beneficia a los mexicanos que exista este monopolio? En nada. Por el contrario, los verdaderos beneficiarios de las restricciones en refinación o en la producción de gas natural son los empresarios extranjeros. México ha hecho ricos, efectivamente, a los dueños de las refinerías estadounidenses y a los productores de gas de Texas debido a la prohibición a la inversión privada en nuestro país.
Según su propio Anuario Estadístico 2007, Pemex ha aumentado sus importaciones totales 6.9 veces entre 1996 y 2006: de mil 642 millones a 11 mil 292 millones de dólares. También sus exportaciones han subido, pero sólo 3.3 veces, de 11 mil 606 millones de dólares en 1996 a 38 mil 670 millones en 2006. Buena parte del aumento de las importaciones se debió a la adquisición de gasolinas ante la falta de capacidad de refinación en nuestro país. Las compras pasaron de 763 millones de dólares en 1996 a 6 mil 624 millones en 2006.
La necesidad de contar con nuevas refinerías es evidente. Las que tenemos no sólo carecen de la capacidad para surtir el combustible y el asfalto que requiere nuestro país sino que además incurren en pérdidas financieras, lo cual es increíble en un mercado tan demandado como el que existe actualmente en el mundo. La única refinería de Pemex que no pierde dinero es la que la paraestatal tiene en Deer Park, cerca de Houston, en una coinversión con la multinacional Shell. Las refinerías de Pemex en México son obsoletas e ineficientes.
El Gobierno del ex presidente Vicente Fox anunció un proyecto para construir una nueva refinería, capaz de procesar el petróleo crudo pesado que se produce en nuestro país, pero se planteó su construcción en Centroamérica y no en México. ¿Por qué? Porque Pemex no puede legalmente tener socios privados en territorio nacional pero sí en el extranjero, como lo ha hecho con la Shell y con la española Repsol.
Algunos políticos de la vieja escuela piensan que los problemas de Pemex se pueden resolver simplemente dejándole a la empresa más dinero del que ésta genera. Para esto, sin embargo, se requeriría de una reforma fiscal mucho más profunda de la que se ha hecho hasta ahora y que tantas disputas ha ocasionado. De otra forma se precisaría de un recorte brutal en el gasto público, que el Gobierno no ha mostrado ser capaz de hacer.
Aun cuando Pemex tuviera más dinero, empero, no se resolvería el problema ya que éste es fundamentalmente producto de su carácter monopólico. Hace apenas unos años se hizo una reforma que le permitió a Pemex conservar un porcentaje mayor de sus ventas, pero eso no ha hecho más eficiente a la paraestatal.
La verdadera opción es otra y muy sencilla: abrir la industria petrolera y la refinación a la inversión privada, lo que hace la mayoría de los países del mundo. No se trata de enajenar la propiedad del petróleo sino de permitir la inversión privada en exploración, extracción, refinación, producción de petroquímicos, transporte y demás.
Brasil representa uno de los ejemplos de lo que hemos hecho mal y lo que otros países han hecho bien. Sin perder nunca el control nacional sobre el crudo en el subsuelo, Petrobras se ha abierto a la inversión privada y ha realizado coinversiones con empresas de todo el mundo. El Gobierno brasileño, a su vez, ha permitido la inversión privada en toda la industria petrolera. Gracias a esta apertura, Petrobras se ha convertido en una de las mejores empresas petroleras del mundo en exploración y explotación en aguas profundas.
Así, mientras México tiene ya reservas de crudo para menos de una década, Brasil, que durante mucho tiempo fue un importador, está en camino de convertirse en una gran potencia petrolera. De no ser porque nuestra clase política ha impedido la realización de una reforma energética de fondo, México habría podido seguir un camino similar al de Brasil.
LEONEL Y CALDERÓN
El presidente Felipe Calderón se reunió ayer en privado con el gobernador electo de Michoacán, el perredista Leonel Godoy. El mensaje es inequívoco. Godoy habrá de convertirse en un gobernador perredista más que mantiene una relación normal con el Gobierno de la República. Marcelo Ebrard queda aislado como el único gobernador perredista que se niega a encontrarse o a tener relaciones normales con el presidente Calderón.
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www.sergiosarmiento.com