Hombres y mujeres de todas edades y diversos estados del país se unieron al desnudo masivo convocado por Spencer Tunick, que según cifras preliminares reunió a cerca de 20 mil personas, rompiendo así el récord que tenía la ciudad de Barcelona con siete mil participantes. (El Universal)
Más de 18 mil personas participan en la instalación de Spencer Tunick en el Zócalo capitalino.
Un calzón de manga larga lanzado al aire anunciaba la derrota de la intimidad. Aún estaba oscuro y en territorio de Morfeo, el dios del sueño, al que Spencer Tunick le arrebató, dicen, más de 18 mil desvelados.
Una mujer sentada en una silla y tapada con una cobija. Un grupo entero de turistas que divertidos miraban a los de abajo, sin sospechar que los de abajo también los estudiaban. La terraza del edificio del Monte, que más que de Piedad, era de tumulto, por admirar la instalación del fotógrafo neoyorquino Spencer Tunick. Cuerpos privados, desnudos públicos en el corazón de lo que algunos comienzan a llamar el Slim Center, por lo del hombre más rico de México. Comenzaba a sentirse el aire frío en el amanecer de Tunick.
Algunos se tiraban al piso, otros dormitaban. Los que se desesperaban rebotaban el sentimiento contra aquellos que llegaban tarde, contra los mirones.
Tunick apareció montado sobre una escalera e hizo que los todavía seudonudistas se giraran para darles instrucciones, les advirtió sobre la carrera contra el tiempo para tomar las imágenes. Luego apareció en la terraza del Majestic para indicar que era el momento de quitarse la ropa.
Fuera capuchas, calcetines, zapatos, tangas y calzones. Gritos de júbilo y aplausos. La ropa quedó de lado y había que cubrir la plancha, acomodados cuadro por cuadro. Cuando se pudo los cuerpos posaron de pie, tirados en el piso con la cabeza hacia el asta sin bandera. Era el encuentro entre el cuerpo y el cielo, del que también formaron parte dos golondrinas. Se acomodaron como se los pidieron, posiciones A, B, C, fueron retratadas. Posaron con el saludo, con los cuerpos recogidos y sobre el piso, como quien va a orar en la mezquita de la cuarta ciudad más grande del mundo. Tunick los retraba con la luz tenue del Sol apenas mostrándose.
Luego los hizo caminar hacia el edificio de gobierno. Frente al ayuntamiento gritaron "¡voto por voto!, ¡casilla por casilla!", para recordar aquel momento en el que perdió el que antes era huésped del edificio. Levantaron el índice, la mano izquierda contra el edificio perredista. Colmaron 20 de Noviembre y parte del Zócalo. El ambiente era de cortesía.
Después cayeron en la cuenta de que eran los espiados por muchos. Gritaban contra los que tomaban fotos con celulares o miraban a través de binoculares. Les exigían que se encueraran también. Parecía que la instalación había acabado, pero faltaba la sorpresa que Tunick había prometido. En ésta sólo las mujeres posarían para semejar un mar femenino, delicado. Los hombres se vistieron y muchos de ellos cercaron a las damas, que ya para entonces se incomodaban con las cámaras de gente que dejaron entrar antes de que acabara la instalación. Después de la toma eterna, ellas corrieron por su ropa. El calzón de manga larga, aquel que de repente flotaba en el aire, quedó en el piso, prueba de la derrota de la intimidad mexicana ante la fotografía.
Satisfechos
Tunick destacó que lo mejor de todo fue que la jornada transcurrió en orden, que no hubo problemas mayores y que fueron casi 20 mil participantes; ello, sostuvo, "posiciona a la Ciudad de México como una ciudad abierta, plural y cosmopolita", aunque aclaró que si bien él no se preocupa por los números, cumplió con su objetivo de llenar la plancha del Zócalo.
Asimismo, la Secretaría de Seguridad Pública local (SSPDF) reportó saldo blanco en el desnudo masivo.
Sin embargo, la autoridades encargadas del evento tuvieron que sacar del grupo a tres hombres, que a pesar de que ya estaban desnudos, habían ingerido bebidas alcohólicas y quisieron aprovechar la ocasión para tocar a sus compañeras.
El operativo, en el que participaron 524 policías, en 31 vehículos, tuvo como principal objetivo garantizar el desarrollo pacífico del singular espectáculo.
La instalación, adelantaron los organizadores, será vista en septiembre próximo en el Museo Universitario de Ciencias y Arte de la UNAM.