Permanecen 45 personas bajo poder de la guerrilla colombiana.
El vocero de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Raúl Reyes, aseguró que los rehenes que mantienen en su poder tienen el temor de morir en un fuego cruzado en un eventual intento de rescate.
En una comunicación vía Internet divulgada por un noticiario de la televisión local, Reyes afirmó que los plagiados temen correr la misma suerte que 11 diputados regionales que fallecieron en junio pasado en un supuesto fuego cruzado.
El dirigente de las rebeldes FARC, la mayor y más antigua guerrilla de América Latina, indicó además que el presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez ordenó a las Fuerzas Militares liberar a los retenidos, lo que pone en peligro la vida de los rehenes.
Las FARC anunciaron en junio pasado la muerte de 11 diputados, los cuales formaban parte de un grupo de 56 secuestrados en su poder, en medio de un fuego cruzado con un grupo sin identificar, aunque el Gobierno acusó a la guerrilla de asesinarlos.
La insurgencia, con unos 16 mil hombres armados en sus filas, pretenden canjear a los secuestrados por unos 500 rebeldes en prisión y entre el grupo de plagiados figura la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
‘Producto de los planes de rescate, junto a los operativos militares de la Fuerza Pública sobre las unidades guerrilleras de las FARC, la totalidad de los rehenes están expuestos a los efectos del fuego cruzado entre las Fuerzas contendientes’, dijo Reyes.
El vocero rebelde aseguró que las 45 personas que tienen en su poder y que esperan canjear por guerrilleros presos se encuentran en buen estado de salud, pero “viven la incertidumbre” de saber que pueden perder la vida en un posible enfrentamiento.
Mueren tres presuntos rebeldes al explotarles carga
Tres presuntos guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), murieron ayer y uno más resultó herido, al explotarles una carga que pretendían poner en una estación de la Policía colombiana, en el sur del país, informaron voceros oficiales.
El comandante de la Policía de Nariño, coronel Javier Patiño, dijo a periodistas que los rebeldes murieron al explotarles una carga de 50 kilos de anfo dirigida contra las instalaciones de la policía del municipio Olaya Herrera, en el departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador.
El oficial precisó que la detonación ocurrió en las afueras del pueblo y dejó un cráter de dos metros de diámetro y uno de profundidad.
“No hubo pérdidas de vidas humanas entre la población civil y tampoco entre los policías”, precisó Patiño quien insistió en que estas acciones son retaliaciones de las FARC contra la Policía que en diferentes operaciones en el departamento los ha golpeado.
No se precisó el número de policías que en ese momento estaban en la estación, al tiempo que se anunció un operativo para dar con otros alzados en armas que apoyaban el ataque.
‘Entrega cadáveres probaría asesinato de diputados’
El ministro colombiano de Asuntos Exteriores, Fernando Araujo, cree que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no devolverán los cadáveres de once diputados muertos mientras estaban secuestrados porque así “entregarían las pruebas materiales de su asesinato”.
En una entrevista que publicó ayer el diario español “La Razón”, Araujo recuerda ocasiones en que la guerrilla no ha devuelto los cuerpos de otras víctimas y añade que, en este caso, al “entregar los cuerpos, (las FARC) entregarían las pruebas materiales de su asesinato” y que no tendrán “cómo mantener la tesis de que fueron víctimas de un fuego cruzado”.
El ministro Araujo asegura que el Gobierno no tiene informes de Inteligencia sobre estas muertes, aunque matiza: “la lectura que hacemos es que fue un asesinato a sangre fría por razones que desconocemos”.
El 28 de junio pasado, las FARC anunciaron que once diputados que mantenía secuestrados desde hace un lustro murieron “en medio del fuego cruzado cuando un grupo militar sin identificar” atacó el campamento donde se encontraban.
El ministro explica también que el Gobierno de Colombia trabaja junto a la Cruz Roja Internacional “con total y absoluta discreción” intentando conseguir la entrega de los cadáveres.