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Tijuana: crece saña de narcos

Médicos forenses, peritos de homicidios e investigadores reconocen que cada día aumenta la crueldad de la delincuencia organizada para cometer asesinatos.

EL UNIVERSAL

TIJUANA, Baja California.- En esta frontera la muerte y la crueldad van de la mano del crimen organizado. Lo dicen aquellos a quienes les toca ver muertes de todo tipo. Los doctores del Servicio Médico Forense (Semefo), los peritos de homicidios de la Procuraduría Estatal e investigadores se indignan con la violencia, que en los últimos siete años cobró en esta frontera casi tres mil víctimas, 60 por ciento de ellas a causa de la disputa de bandas de narcotraficantes, secuestradores y hasta de traficantes de ilegales.

Cuerpos martirizados, deshechos prácticamente a tiros, mutilados, estrangulados, encobijados y hasta decapitados dan fe de la escalada de violencia en estas tierras, donde el Cártel de Tijuana de los Arellano Félix ha creado un emporio criminal. Para investigadores como el subdirector del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), David F. Fuentes Romero, la violencia social está rebasada en esta frontera por la del crimen organizado.

Y así como nadie duda en reconocer que cada día es mayor el grado de violencia y crueldad de la delincuencia organizada para matar, también dicen médicos legistas y peritos que hay algo positivo en estos 13 días del año con el llamado Operativo Tijuana. No hay, afirman, ningún asesinato en esta frontera al que se pueda aplicar el término de ?ejecución?, como también se llama a los asesinatos vinculados con el crimen organizado.

Pero también aquí, explican, hay de muertos a muertos. No todos mueren igual. Hay aquellas víctimas cuyo crimen se caracteriza por la tortura y los golpes. En éstas los asesinos siempre buscan información. La mayoría de los cadáveres de quienes son así martirizados termina en la calle y regularmente en la fosa común.

Hay otras muertes, la de narcomenudistas que tras su ejecución -a manos de algún sicario o competidor- sus familiares pagan hasta funerales de más de 100 mil pesos.

Fuentes Romero, director de la investigación Caracterización Social de la Muerte Violenta en la Frontera Norte de México: Tijuana y Mexicali, establece que en los tres años de trabajo ha detectado que en el caso de Tijuana, 34.8 por ciento de las víctimas de asesinatos no se identifica. Esta variable, precisa, refleja el grado de violencia manifiesto en el evento involucrado, es decir, la intencionalidad de volver irreconocible a la víctima.

En las muertes que pueden ser atribuidas al crimen organizado, dice el director de Servicios Periciales del estado, Miguel Cuauhtémoc Pallares Díaz, hay signos inequívocos, características que los diferencian de aquellos que pueden ser producto de cuestiones pasionales, por dinero o derivado de venganzas personales y otras causas. Los homicidios comunes, aclara, no tienen la planeación de los otros ni implican una organización.

Para matar la delincuencia organizada planea y evalúa su acción. Tiene un fin concreto: poder y ganancia. Pallares Díaz explica que detonantes de los homicidios es el uso y consumo de drogas y bebidas alcohólicas, así como la pérdida de valores familiares y la imitación de conductas antisociales, ya sea adquiridas o trasmitidas a través de medios masivos de comunicación. ?Incluso se ha hecho casi míticos o héroes a los asesinos que no son sino depredadores sociales?, afirma.

El funcionario detalla además que ?este tipo de criminalidad asesina con armas de alto poder, a grado tal que en algunos casos se han levantado hasta 500 casquillos alrededor de las víctimas. Igual estrangulan o asfixian con bolsas de plástico a sus víctimas. O bien, les colocan cinta plástica en ojos y boca para luego dispararles en la nuca. Otro de los rasgos distintivos es golpear con cualquier objeto contundente a sus oponentes?.

El director del Semefo de Tijuana, Sergio Horta y el jefe de Servicios Periciales de Tijuana, Raúl Colina Quiroz, comentan que si bien esta ciudad ha sido estigmatizada por los crímenes de alto impacto cometidos por la delincuencia organizada, no puede encuadrarse como violenta. Es más, según ellos, los homicidios bajaron este año.

De acuerdo con estadísticas de ambos funcionarios, el año pasado sumaron en total 366 casos de homicidio dolosos -107 de ellos asociados al crimen organizado- contra los 414 asesinatos cometidos en 2005. Fue, aseguran, una tendencia a la baja, pero atribuyen el que se mencione a Tijuana como ciudad violenta al hecho de que los homicidios cometidos por la delincuencia organizada sean de gran impacto entre la sociedad.

Hay violencia, aceptan e inmediatamente se defienden: ?Pero no es mayor a la que se observa en cualquier otra ciudad, como el Distrito Federal, Guadalajara, Monterrey, Culiacán y otras más?.

David F. Fuentes Romero, investigador de la UABC, precisa que hasta 2005 el número de homicidios cometidos en Tijuana era de dos mil 587. Si se suman 366 reportados por las autoridades en 2006, la suma que arrojarían los asesinatos es dos mil 953.

Según el especialista, la proporción de crímenes asociados a la delincuencia organizada llega a 60 por ciento de los casos. Es decir, día a día es mayor este tipo de homicidios que aquellos vinculados a la violencia social, como los de tipo pasional, intrafamiliar, riñas, problemas vecinales o causas afines. Por eso, las muertes son más violentas, señala.

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