La policía de Beijing y las autoridades chinas buscan controlar a los diferentes grupos que aprovechen los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 para manifestarse en su contra. (AP)
China alarmada por la posibilidad de protestas durante olimpiadas.
Las olimpíadas de Beijing del año próximo ofrecen una rara oportunidad para que los desconformes hagan oír sus protestas contra el gobierno comunista chino.
Los intentos de los grupos descontentos por aprovechar los Juegos plantean un problema de seguridad que podría empañar la gran fiesta china, amenazando al liderazgo comunista durante una celebración con la que espera mejorar su legitimidad a nivel nacional y su imagen a nivel internacional.
“Desde el punto de vista del gobierno chino, son fuerzas antichinas que intentarán copar las olimpíadas de Beijing para promover sus objetivos egoístas”, afirmó Xu Xin, un politólogo chino de la Universidad de Cornell.
“La presencia de un número elevado de periodistas extranjeros sólo puede envalentonar a determinados grupos de individuos para oponer sus agendas a los intentos chinos por organizar unos juegos exitosos”, agregó.
Para contrarrestar toda protesta, las agencias de espionaje y grupos de estudio del gobierno están recopilando listas de organizaciones extranjeras potencialmente problemáticas, más allá de los grupos defensores de los derechos humanos críticos de China, dijeron expertos de seguridad y un consultor vinculado a esa movilización.
Los alborotadores potenciales incluyen cristianos evangélicos ansiosos por poner fin a las restricciones religiosas chinas, activistas que desean que China use su poder de compra petrolera frente a Sudán para poner fin a la tragedia de Darfur, y activistas ambientales indignados por el calentamiento global.
Es una de las mayores movilizaciones de recopilación de inteligencia que China ha lanzado contra grupos de activistas extranjeros.
“Las manifestaciones de todo tipo representan una preocupación, incluyendo las manifestaciones antiestadounidenses”, dijo el consultor, que trabaja para los organizadores de los Juegos de Beijing y que pidió no ser identificado porque no está autorizado a hablar con los medios informativos.
Aunque los gobiernos extranjeros suelen vigilar a los grupos potencialmente perturbadores antes de grandes acontecimientos, Beijing extrema ese esfuerzo vigilando grupos cuyas actividades serían consideradas legales en la mayoría de los demás países.
Como tal, la iniciativa conlleva sus riesgos. La evidencia de que el gobierno comunista está reteniendo visas o empeñada en una política de mano dura para acallar protestas probablemente tendrá repercusión negativa en la prensa y podría inquietar al Comité Olímpico Internacional y los patrocinadores empresariales.
“La clave es el modo en que el gobierno y los organizadores manejen toda protesta o incidente”, comentó Xu. “No si algo puede suceder. Mientras manejen adecuadamente las protestas y los medios internacionales, creo que pueden evitar todo impacto negativo importante”.
El ministro de seguridad pública Zhou Yongkang ha exigido a la policía “protegerse enérgicamente y golpear duro a las fuerzas hostiles a nivel nacional e internacional” que puedan amenazar los Juegos, informó la agencia noticiosa oficial Xinhua.
Enumeró “el divisionismo étnico, el extremismo religioso, el terrorismo y Falung Gong” como las mayores amenazas. El “divisionismo étnico” alude a grupos como los tibetanos que buscan mayor independencia o autonomía.
China enfrenta una mirada de grupos internos descontentos: los tibetanos ávidos de deshacerse del gobierno chino, los agricultores disgustados por confiscaciones de tierras, los adeptos del Falung Gong, un movimiento espiritual que fue muy popular y que el gobierno reprimió por considerarlo un culto. Un instituto de investigación involucrado en la planificación de crisis durante las olimpíadas ha examinado la posibilidad de protestas de desempleados, dijeron analistas de la organización.
Xinhua también informó que Luo Gan, el principal funcionario comunista a cargo de asuntos legales, advirtió sobre la necesidad de preservar la estabilidad social durante los juegos y de “precaverse de actividades desestabilizadoras de varias fuerzas hostiles”.
Scott Kronick, presidente de las operaciones en china de la agencia Ogilvy Public Relations Worldwide, dijo que planteó la preocupación por el modo en que las protestas pudieran manejarse cuando un funcionario del Comité Organizador de las olimpíadas le preguntó sobre la posibilidad de que los activistas perturbaran el trayecto de la antorcha olímpica.
“Le dije ‘La gente lo comprenderá. Ese es el modo en que actúan los diferentes grupos. De lo que usted necesita preocuparse es cómo será su respuesta y cómo actuarᔑ, dijo Kronick, cuyos clientes incluyen Adidas, un patrocinador olímpico.
El ministerio de seguridad pública se negó a formular comentarios, al igual que el comité organizador de los Juegos.
Al igual que todos los organizadores olímpicos desde los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, los servicios de seguridad chinos están preocupados por el terrorismo. Los posibles ataques de grupos militantes islámicos, algunos de ellos nacionales, encabezan la lista de eventualidades para las cuales se preparan la policía y los militares, dijeron expertos chinos y extranjeros.
“Se preocupan por muchas cosas y de mantenerlas bajo control”, comentó Arnold Howitt, que ofrece programas de entrenamiento en casos de crisis para funcionarios chinos en la Escuela Kennedy de Gobierno, de la Universidad de Harvard.
Esas preocupaciones aumentaron en los últimos meses a medida que un número creciente de grupos extranjeros montaron campañas públicas para promover causas variadas como los derechos de los trabajadores o la protección del tiburón.
Los defensores de Darfur, que amenazaron renombrar los Juegos como “las olimpíadas del genocidio” si China no presiona a Sudán para contener el conflicto, alarman particularmente a Beijing.
Aunque los líderes chinos consideran improbable un boicot, las protestas exitosas de grupos extranjeros no solamente empañarían los Juegos sino también envalentonarían a los críticos dentro del país, dijeron expertos chinos y activistas.
Después que cuatro estadounidenses desplegaron en abril un cartelón que reclamaba la independencia del Tibet sobre la ladera del Everest controlada por China, Beijing restringió el acceso al Tibet de los extranjeros, especialmente estadounidenses, dijeron diplomáticos occidentales en Beijing.
“Africa, el calentamiento global, Darfur”, dijo el consultor de seguridad, “sin los Juegos Olímpicos, Beijing no les estaría prestando atención”.
Más cerca de su arranque
Un repaso a algunas de los preparativos en Beijing para los Juegos Olímpicos del año próximo:
LOS JUEGOS: La olimpiada de Beijing comienza el 8 de agosto del 2008.
CONCURRENCIA: Los organizadores esperan que 22,000 periodistas y 550,000 visitantes extranjeros vendrán al país, con un voluntario para cada extranjero.
INFRAESTRUCTURA: Beijing se está gastando 40,000 millones de dólares en un remozamiento de la ciudad, lo cual ha disparado las tarifas en los hoteles.
ETIQUETA: El gobierno promueve campañas para que la población se comporte con buenos modales, como escupir en público.
INGLES: Se le está exigiendo a los taxistas que aprendan un poco de inglés.
CONTAMINACION: Se tratará de reducir el problema de la contaminación y los embotallamientos de tráfica. Se prohibirá que un tercio de los 3.3 millones de vehículos ruede. Se han cerrado o desplazado varias fábricas de la ciudad.