Durante la semana pasada se suscitaron más de 12 asesinatos en la entidad.
Ejecuciones, homicidios, accidentes y suicidios engrosaron la lista de personas que pierden la vida de manera violenta en la entidad; tan sólo durante la semana pasada se suscitaron 27 decesos crudos, siendo más del 50 por ciento asesinatos, según lo informado por las diversas corporaciones policíacas.
Es innegable que Durango va creciendo y se perfila como una de las entidades modernas en el país, que camina a la par de los avances tecnológicos tanto en imagen como en infraestructura, sin embargo, esto ha provocado que también las situaciones violentas propias de las grandes urbes se presenten y den como resultado un elevado número de decesos violentos.
CRIMEN ORGANIZADO
Así mismo, la presencia de la delincuencia organizada en la entidad ha arrojado saldo preocupante con el número de ejecuciones que se suscitan, ahora más en la capital.
La semana pasada iniciamos con una noticia de las que no se veían antes, encontraron dos cuerpos sin vida enterrados clandestinamente en el poblado Contreras, como a 15 minutos de la mancha urbana, presumiéndose la participación del crimen organizado en la doble ejecución.
Al día siguiente otro evidente acto de la delincuencia organizada arrojó saldo de cinco muertos en un enfrentamiento en pleno Centro, caso que ya fue turnado a la PGR por ser una situación de su competencia.
Otro hecho que tiene tintes del narcotráfico fue la ejecución de Gregorio Campuzano Vera, de 36 años, quien fue acribillado en la colonia Miguel de la Madrid, teniéndose el antecedente que el occiso pertenecía a un grupo de la delincuencia organizada en Pueblo Nuevo, Durango.
De la misma manera, la madrugada de ayer fue encontrado el cuerpo sin vida de una persona de aproximadamente 30 años de edad, a quien estrangularon y lo “encobijaron” en la colonia IV Centenario.
También se presentaron casos donde la delincuencia común se hizo presente como los homicidios del señor Carmelo, del que se desconocen sus apellidos, quien se desempeñaba como velador en una iglesia evangelista ubicada por prolongación Canelas, quien falleció de un tubazo en la cabeza y pedradas en el tórax, y las muertes de Fidencio Pérez, de 25 años, y Sergio Alberto González Hernández, de 37 años, a causa de heridas producidas por arma blanca en las colonias Juan Lira y Felipe Ángeles, respectivamente.
Y los asesinatos de Manuel Pineda Martínez, de 73 años, en Coneto de Comonfort y el jovencito Fernando Ramírez Sotelo, de 17, en Poanas, ambos ultimados a balazos.
IMPRUDENCIA AL VOLANTE
Dentro del preocupante número de decesos crudos que se registraron durante la semana pasada quedó claro que la imprudencia al momento de conducir un vehículo a motor fue determinante para engrosar la citada lista sangrienta.
En primer lugar, el martes pasado, aparece la muerte de César Guillermo López, de 30 años, quien murió en una volcadura en Guadalupe Victoria, mientras que el sábado en un choque en el libramiento San Ignacio pereció Jorge Martínez Félix, de 49, ambos siniestros provocados por el exceso de velocidad.
Así mismo, a las primeras horas del domingo en el bulevar Armando del Castillo Franco, presumiblemente por la combinación del alcohol con el volante, se estrelló un vehículo con dos postes, dos palmeras y una casa, arrojando saldo de los decesos del agente de la Procuraduría estatal, Juan Carlos Moreno, de 26 años, y su amigo Andrés Paniagua García, de 25.
También El Siglo de Durango estuvo presente en dos volcaduras la noche del domingo, en una de ellas pereció Manuel Díaz Herrera, de 30 años, en el kilómetro 3+500 de la carretera a México, y en el otro siniestro Ramiro Romo Carrasco, de 43, en el kilómetro 20 de la rúa a Torreón.
Finalmente la Procuraduría informó sobre la muerte de un sujeto, de aproximadamente 60 años que no ha sido identificado, quien fue brutalmente arrollado en las inmediaciones de la colonia Hidalgo, y la de Cristino Flores Huerta, de 42, en una volcadura en Canatlán.
MÁS SINIESTROS
Durante la semana pasada se presentaron diversas situaciones trágicas que dejaron luto en varias familias duranguenses, como fue el caso en el que perdieron la vida los hermanos Roberto y Manuel Olguín, de 14 y 22 años, quienes murieron ahogados en la presa de Garavitos.
Igualmente fatídica resultó la muerte de don Jesús Rodríguez Hernández, de 74 años, quien fue atacado por abejas cuando se encontraba en una población perteneciente a la capital del estado, y el deceso de Rubén Calzada Rodríguez, de 45, quien al estar trabajando en San Dimas le cayeron varios troncos que lo dejaron prácticamente sepultado.
Por último, en la entidad se registró el suicidio 15 en lo que va del año, cuando Juan Ordaz, de 36 años, vecino de la colonia Azteca, se ahorcó al parecer por una fuerte depresión provocada por una añeja enfermedad.