BANDERAZO DE SALIDA.- Cada viernes, un guardia armado llegaba en un Cadillac rosado a una elegante residencia en el Norte de Dallas, a recoger a una elegante dama próxima a los 80 años de edad, de piel blanca y bucles también blancos, elegante y muy bien enjoyada, para llevarla a un edificio de diez pisos, que es el imperio de la belleza y glamour de las mujeres de todo el mundo... La dama era Mary Kay Ash, cuyo nombre es tan conocido como la Cola Cola, y cuyo negocio le dejó antes de que muriera la fabulosa ganancia de 866 millones de dólares... Los productos de belleza Mary Kay, son la adoración de 400 mil vendedoras y de todas las mujeres que los compran.
CURVA PELIGROSA.- El secreto de esta industria reside en sus programas de ventas, y ha dado tan buenos resultados como le dieron a Avon sus nuevas tácticas de venta que todos reconocen bajo el logo de “Avón llama”... Mientras que Avon hace sus ventas de puerta en puerta, Mary Kay descubrió el secreto de hacer sus ventas en reuniones de damas convocadas por sus vendedoras, con regalos y sorpresas para las asistentes... Mary Kay ha servido de ejemplo a otras empresas de cosméticos como Beutiful Control, que dirige la rubia Karen Pido, que prefiere trasladarse en un Mercedes Benz a un Cadillac rosado. Además, Karen es joven, glamorosa, esbelta, y el símbolo perfecto de la mujer joven y triunfadora, pero no deja de reconocer que su éxito se debe al sistema de ventas de la desaparecida y octogenaria Mary Kay.
RECTA FINAL.- Mary Kay, que murió hace un par de años, iba a sus oficinas sólo el viernes y sábado hasta medio día para contestar, con sus once secretarias particulares, la correspondencia personal que recibía y que se acumulaba durante la semana. Ya no se ocupaba de las cuestiones financieras y de la dirección de su imperio de cosméticos, porque estaba en manos tan hábiles que la han mantenido en un índice muy alto de ganancias... Otro de los éxitos de la organización de Mary Kay es la convención anual que celebraba. Lo hacía en los hoteles más caros y lujosos, se impartía un curso de superación por el que cobraba 250 dólares, y después rifaba cosas tan valiosas como un automóvil último modelo, un abrigo de mink, o una pulsera de brillantes. Además, las vendedoras de Mary Kay, durante la convención que duraba dos días, eran atendidas a cuerpo de reinas y disfrutaban de opíparas comidas, paseos, espectáculos, y el sueño hecho realidad de disfrutar de un par de días en un mundo de elegancia y refinamiento.
META.- En esa convención anual, se premiaba a las vendedoras que habían colocado mayor número de productos entre sus clientas, y los premios eran de un viaje a Europa durante 15 días con todo pagado, un crucero al Caribe, o una casa bien equipada. Estos estímulos hacían que las vendedoras de Mary Kay trabajaran duro para ganarse tan fabulosos premios, y eso aumentaba las ventas del emporio de productos de belleza... La salud de Mar Kay comenzó a decaer con la artritis y una rápida ceguera. La edad también la fue venciendo poco a poco. Pero nunca perdió su dinamismo ni su espíritu creador. Cuando encontraba algo malo no se detenía en hablar con quien fuera para que esa falla se corrigiera enseguida... Esta extraordinaria mujer comenzó su carrera de triunfos cuando se quedó sola con dos hijos y comenzó su carrera de vendedora. Su inteligencia la llevó a descubrir los secretos del negocio, y su imaginación le permitió crear su propia línea de cosméticos y un nuevo sistema de ventas. Todo empezó tan bien que en pocos años su iniciativa se convirtió en un emporio millonario. Ahora Mary Kay ha muerto y sus descendientes han tomado el timón de la empresa, y todos esperen conducir la nave por aguas tan afortunadas como lo hizo Mary Kay.