Hasta hace poco tiempo, esta enfermedad que “adelgaza” los huesos era considerada como parte natural del envejecimiento, como las canas y las arrugas, pero no tiene nada de natural, como tampoco lo es perder diez centímetros de estatura o fracturarse un hueso, simplemente por toser, abrazar a alguien, por una caída a nivel del piso o por un trauma mínimo, como sucede entre las millones de personas (80 por ciento mujeres) que padecen osteoporosis, o bien, que tienen huesos “débiles” para tener un alto riesgo de desarrollar esta enfermedad.
La osteoporosis es un problema global que se está incrementando significativamente conforme la población del mundo aumenta y envejece. Por estas razones, también se le ha llamado la “epidemia silenciosa”.
Existen varios conceptos erróneos sobre la osteoporosis, por ejemplo que es una enfermedad de “viejitas”. En realidad, en las mujeres, la pérdida de hueso puede empezar desde la juventud; a partir de los 25 años de edad el hueso empieza a disminuir, comienzan a perderse minerales en mayor grado que el que se deposita y, de esta manera, los huesos entran a un proceso de debilitamiento. No se conocen exactamente las razones por las que esto ocurre, sin embargo el riesgo de osteoporosis depende de la velocidad actual de la pérdida de hueso y por supuesto de la fortaleza que previamente se haya conseguido. Las mujeres son quienes más lo padecen.
El padecimiento avanza en forma silenciosa y si no se detecta progresa hasta que el paciente eventualmente presenta alguna fractura, que puede ocurrir en la columna vertebral, la articulación de la muñeca o la cadera que son los sitios más frecuentes. Esto ocurre alrededor de la séptima u octava década de la vida, si no se detiene su progresión a través del tratamiento médico.
Las causas de la osteoporosis son el bajo consumo de calcio en la adolescencia y en la etapa adulta, la inactividad física, el tabaquismo, el alcoholismo, el consumo excesivo de bebidas con cafeína y la desnutrición o delgadez extrema.
La fractura de la cadera es una causa importante de enfermedad y muerte entre los pacientes con osteoporosis, sobre todo después de los 70 años de edad. De los pacientes que presentan esta complicación, alrededor del 20 por ciento mueren en el primer año, la mitad pierden su independencia para las actividades de la vida diaria y 30 por ciento se vuelve totalmente dependiente.
A pesar de todo lo anterior, la mejor noticia es que la osteoporosis puede prevenirse y tratarse. Incluso cuando la enfermedad está presente.
Las principales medidas preventivas son: una dieta rica en antioxidantes (brócoli, jitomate, zanahoria) y en lácteos; ejercicio físico, evitar la delgadez extrema, el consumo de alcohol y tabaco, y las bebidas con cafeína (café y refrescos de cola); además de ingerir complementos que contengan calcio.
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