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A pagar los platos rotos

Actitudes

José Santiago Healy

Estados Unidos comienza a pagar los platos rotos de sus excesos y al parecer a un costo demasiado elevado.

La inminente recesión avanza en todos los rincones de la economía yanqui al grado que algunos expertos señalan que se trata de la peor crisis financiera desde los tiempos de la depresión de 1929.

¿Dónde empezó todo este desbarajuste?

Fueron básicamente dos los errores graves que se cometieron en los últimos años.

El primero fue la guerra de Irak que en este mes cumple cinco años y cuyos costos según el Pentágono ascienden a 600 mil millones de dólares cuando originalmente se planteó que para derrocar a Saddam Hussein se gastarían unos 50 mil millones.

En el Congreso calculan el gasto de la guerra en más de un billón de dólares (un millón de millones) mientras que otros analistas estiman que con todo y las repercusiones al aparato productivo las invasiones de Irak y Afganistán han tenido un costo cercano a los 4 billones de billetes verdes.

La segunda falla fue el manejo errático de las tasas de interés que ocasionaron graves desequilibrios con terribles efectos para la economía norteamericana.

Imagine usted que la tasa de interés de la Reserva Federal andaba en el año 2000 sobre el 6 por ciento, en 2003 bajó al uno por ciento, luego en 2007 llegó al 5 por ciento y ahora de nuevo está cerca del 2 por ciento.

Ha sido un sube y baja que provocó, entre otras cosas, un boom ficticio en los bienes raíces y posteriormente una debacle que paralizó al mercado inmobiliario norteamericano.

Ya son varias las grandes compañías de bienes raíces y prestamistas que han sido rescatadas financieramente, entre ellas Countrywide y Bear Stearns con el fin de evitar quiebras que podrían derivar en un efecto dominó de consecuencias funestas.

La Reserva Federal dirigida por Ben Bernanke tomó en las últimas semanas un papel más activo en esta crisis al grado de promover un fondo para rescatar miles y miles de créditos atorados, algo similar al Fobaproa mexicano de tiempos de Ernesto Zedillo.

Hay que recordar que las reducidas tasas de interés de años pasados dispararon la deuda inmobiliaria, pero también el crédito para otros bienes de consumo al grado que la sociedad norteamericana se encuentra hoy en día más endeudada que nunca.

Nadie sabe con certeza si ya se tocó fondo y menos cuánto tiempo durará esta crisis.

Lo cierto es que todavía habrá más perdedores por esta bonanza ficticia que se vivió en Estados Unidos a principios del siglo XXI.

Mientras esto ocurre el presidente George W. Bush insiste en defender a la absurda guerra de Irak al tiempo que minimiza la gravedad de la turbulencia financiera.

En México los efectos ya se resienten, en especial en regiones fronterizas, en donde la inversión extranjera está paralizada además que la afluencia de turistas se ha desplomado.

Todo ello a pesar de lo que dicen en el Distrito Federal en donde altos funcionarios insisten en asegurar que la economía mexicana está “blindada” y que no debemos preocuparnos por los efectos de una recesión norteamericana.

Sea lo que sea, hay que estar preparados y manejarse con mucha cautela a lo largo de este año porque lo que es una realidad es que la economía norteamericana no crecerá, lo que significará para México un golpe en seco para la industria maquiladora, la exportación de productos y servicios, además del turismo.

Envía tus comentarios a josahealy@hotmail.com

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