Tras la aprobación en el Senado, se compromete el mandatario a convocarlo de inmediato.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, se mostró ayer “muy satisfecho” con la aprobación en el Senado del referendo sobre la revocación de su mandato y el de los nueve gobernadores y se comprometió a convocarlo de inmediato.
“Quiero reiterar mi posición de someternos al pueblo, que nos diga quién sirve y quién no para gobernar”, dijo Morales, para quien esa consulta “es una forma de profundizar la democracia” en el país.
El mandatario hizo esta declaración en el Palacio de Gobierno en La Paz, tras mantener una reunión urgente con su Gabinete y arropado por casi todos sus ministros, que le aplaudieron al principio y al final de su discurso.
El Senado de Bolivia, controlado por la Oposición, aprobó ayer de forma sorpresiva una Ley de convocatoria de referendo para la revocación del mandato del presidente Evo Morales y los nueve gobernadores del país, informó ayer una fuente del Legislativo.
Esta Ley fue propuesta inicialmente por Morales en diciembre de 2007 cuando Bolivia atravesaba una tensa situación política relacionada con el proceso constituyente, pero su tramitación quedó paralizada varios meses en el Senado tras ser aprobada en enero en la Cámara de Diputados.
Entre las protestas del oficialismo por considerarla “inoportuna”, la mayoría opositora en el Senado decidió ayer aprobar la Ley.
Si el mandatario promulgara la norma, el referendo debería realizarse en los noventa días posteriores a la decisión del presidente.
Según Vásquez, cuyo partido tiene mayoría en el Senado y ostenta la Presidencia de la Cámara, Podemos tomó una “decisión política” para forzar al Gobierno a un acuerdo con los gobernadores opositores del país que lideran un movimiento autonomista.
“El presidente (Morales) tiene la opción de convocar a un diálogo y concertar y hacer una gestión para todos los bolivianos, pero si no quiere hacer nada, entonces vamos a las urnas y que el pueblo decida si él se queda o se va”, dijo.
Según la normativa boliviana, el presidente del Senado, Óscar Ortiz, podría poner en vigor la Ley en el caso de que Morales no adopte decisión alguna sobre ella, es decir, si no la veta ni la promulga.