Carlos Ahumada nació en Córdoba y es hincha del Talleres desde niño. Con la operación que cerró la semana pasada, ahora controla el 70 por ciento de la empresa que gerencia al club. (Archivo)
Carlos Ahumada, el empresario que se hizo famoso en México por los videoescándalos en 2004, aprovechó un remate y se hizo del control del Talleres de Córdoba desembolsando 1.5 millones de dólares e invirtiendo un estimado de 700 mil más en la contratación de cuatro refuerzos.
Mínima inversión si se compara con los cinco millones que tuvo que desembolsar para adquirir la franquicia del León, también de Segunda División, en 2003.
La diferencia es que el Talleres es un equipo con mucha tradición en esa ciudad argentina. Además, la historia se traducía en dinero.
Hace apenas dos años, cuando jugaba en la Primera División, tuvo promedios de 45 mil personas en el estadio, cuando jugaba como local. El equipo terminó subcampeón detrás de Boca Juniors.
Carlos Ahumada nació en Córdoba y es hincha del Talleres desde niño. Con la operación que cerró la semana pasada, ahora controla el 70 por ciento de la empresa que gerencia al club. Tiene un contrato que garantiza que lo seguirán haciendo hasta el 2014 y una cláusula por la que pordían renovar automáticamente por otro periodo si todo marcha bien.
La llegada de Ahumada despertó suspicacias en Córdoba. Incluso, se abrieron presentaciones judiciales en las que se examinó su pasado y los problemas que tuvo con la justicia en México. Pero al final, aunque hubo oposición, el dueño de la empresa que administra al club, Ateliers SA, Carlos Granero le vendió la mayoría de las acciones.
A los aficionados en realidad no les importaron mucho las razones por las que el empresario se hizo famoso en México, lo que quieren es ver a su equipo recuperar el protagonismo del que gozó.
Y justo anteayer uno de los jugadores que llegaron con Ahumada, Paulo Rosales, contribuyó con un gol en la victoria 3-2 del equipo sobre Platense, en Buenos Aires.
EL NEGOCIO QUE VIENE
Ahumada tiene en Córdoba el escenario ideal para replicar el modelo que impulsó en Torreón y que no tuvo tiempo de concretar.
Ahumada presentó al Gobierno local un proyecto para la construcción de un estadio y un centro comercial que incluía hasta un hotel, aprovechando que el inmueble en el que juega el Santos Laguna es más que obsoleto. Sólo que no le dio tiempo de concluirlo.
En Córdoba, el Talleres tiene un estadio con capacidad para 17 mil personas, pero que por el gran deterioro que sufre, sólo se ocupa para divisiones inferiores. Así que el equipo arrenda el Estadio Olímpico, que se construyó para el Mundial de 1978 y puede albergar a 48 mil personas.