Cumplir con un anhelo largamente acariciado eso ha sido durante dieciséis años escribir esta columna, que aunque es espacio otorgado al Club Sembradores de Amistad de Torreón, me ha permitido en algunas ocasiones expresarme, explayarme, en temas alejados de los intereses del club, pero relacionados con la amistad, el motivo de nuestro grupo.
Nació este espacio a instancias del doctor Saúl Gómez Martínez, presidente del consejo directivo por el período 1992/93 y bajo los auspicios de doña Beatriz Ruiz de González Juambelz, quien no sólo amadrinó al escribidor éste, sino que también ha cuidado durante todo el tiempo transcurrido, que no me aparte de la forma, que no invada terrenos que no corresponde, que no incurra en errores gramaticales, que para ella, dedicada desde muy joven al periodismo, le saltan a la vista en un solo repaso.
Escribir esta columna me ha dado muchas satisfacciones, pues me ha permitido no sólo reportear los quehaceres del club, sociales o de servicio, también he podido poner de manifiesto los méritos de nuestros consocios en sus actividades sociales, deportivas o empresariales y que han sido distinguidos con el reconocimiento público. De la misma manera expresar nuestra solidaridad si las penas los acongojan.
Me he sentido halagado cuando alguna persona me comenta haber leído lo que escribo. Alguna vez Yeye Romo en su gustada colaboración De Sociales de los sábados, lo ha comentado. Te diré también, como evidencia de la difusión que en allende nuestras fronteras tiene nuestro periódico El Siglo de Torreón, que hace unos meses, Fernando Blanco Villarreal, que radica en Coatzacoalcos, Veracruz, le platicó a Jorge, el mayor de mis hijos, que en un viaje que hizo a la India se encontró con un torreonense, Eric Artola Floriuk, agregado cultural en la Embajada de México en aquel lejano país, quien le comentó que leía por Internet la columna Amigo Sembrador. Eric es nieto de don Constantino Floriuk que durante muchos años tuvo allá en la avenida Morelos poniente, un taller de venta, reparación y mantenimiento de acumuladores.
Sin embargo todo lo que empieza algún día termina. Siempre hay un principio y un fin y ese momento ha llegado hoy precisamente el día en que se cumplen dieciséis años de haber aparecido por primera vez la columna Amigo Sembrador, porque las circunstancias lo obligan, siento que ya está saturada de un tema recurrente; porque ya cumplió con amplitud sus objetivos de difusión del ideario, del credo y de los principios y propósitos de nuestro club; de hacer presencia del sembradorismo ante la sociedad lagunera, para decirles simplemente, aquí estamos los sembradores para servir a nuestra comunidad de la que somos miembros activos y de la que estamos orgullosos de pertenecer.
Entonces, sólo me queda agradecer a los directivos de El Siglo de Torreón, a doña Beatriz Ruiz de González Juambelz y a los presidentes del Consejo Directivo del club, que año tras año me ratificaron el encargo de ser portavoz del Club Sembradores de Torreón, tarea muy grata que me permitió entrar en comunicación con ese lector ignoto que en tan alta estima tengo. Gracias mil a todos.