El Programa de Paternidad Responsable que realiza el Instituto de la Mujer de Toluca, permitió que 40 niños de entre 13 y 15 años de edad vivieran anticipadamente la experiencia de ser padres a alumnos de la Secundaria 7. (Archivo)
Aprenden jóvenes con ‘bebés virtuales’ la responsabilidad de alimentarlos, cuidarlos y amarlos.
Carmen Tépox y Amador no creían que pudieran ser padres solteros a los 14 años de edad; sus respectivas parejas literalmente “huyeron” de la responsabilidad y los dejaron solos con la enorme carga de alimentar, cambiar, cuidar, pero sobre todo amar a sus respectivos bebés de sólo tres meses de edad.
Para fortuna de ambos, luego de tres noches consecutivas de desvelos, privaciones y apuros, su desventura terminó cuando entregaron a las autoridades educativas los “hijos virtuales” a los que incluso tuvieron que bautizar con un nombre previamente acordado con sus parejas, pero hasta en esto muchos se quedaron solos.
El Programa de Paternidad Responsable que realiza el Instituto de la Mujer de Toluca, permitió que 40 niños de entre 13 y 15 años de edad vivieran anticipadamente la experiencia de ser padres a alumnos de la Secundaria 7.
La “práctica” reflejó algunos de los fenómenos sociales actuales.
Por ejemplo Carmen, de 14 años, debió lidiar sola con su hija “Estrella” prácticamente los tres días completos. Marcos -el papá-, de la misma edad, reconoció apenado que aunque acordaron compartir la responsabilidad, al final no pudo contactar a su pareja hasta tres días después; lo cuidó un par de horas, pero luego nuevamente “se lo dejó a su mamá”.
“Estrellita”, como el resto de los bebés, demandó comer, cambio de pañal, atención y apapachos alrededor de cada hora y media o dos horas, además de que cada papá debió dedicar tiempo adicional para ponerlos a eructar, arroparlos, mecerlos y hablarles, pues los sensores electrónicos de sus hijos son tan sensibles que los ruidos fuertes los hacían reaccionar intempestivamente.
Los eventuales padres portaron todo el tiempo un brazalete electrónico conectado a los sensores de los bebés, por lo cual quedó registrada su eficiencia paternal.
En todos los casos los jóvenes expresaron su miedo a tener hijos antes de tiempo. La mayoría se quejó de que se vieron obligados a sacrificar a los amigos, la fiesta, el cine e Internet; mientras que los “eventuales abuelos” en algunos casos les ayudaron a sus hijos y les “quitaron” responsabilidad, mientras que otros aprovecharon el viaje para advertirles “lo que pueden perder si se embarazan”.
Los 20 bebés pusieron de cabeza a la secundaria. Cabe señalar que muchos niños que querían tener esta práctica no pudieron hacerlo, pues actualmente sólo se cuenta con 20 equipos electrónicos.