En el lugar no hay señalamientos que informen del peligro, ni está restringido el paso.
Como si fuera un día de campo, un gran número de personas acudieron a contemplar ayer el trozo de carretera que el río Nazas arrastró a su paso.
Niños, mujeres, ancianos, jóvenes, hombres, todos se acercaban sin la menor precaución para ver la magnitud del daño que el río ha provocado.
La fascinación que ejerce el Nazas sobre las personas se comprueba nuevamente, pues lo mas prudente y lo recomendado por las autoridades es no acercarse para evitar cualquier desgracia.
La fuerza del agua es tanta, que el carril exterior del bulevar Laguna ya está carcomido en su totalidad, aproximadamente a la altura de la calle Valdez Carrillo.
“Cuando empezó a deslavarse la orilla, pusieron unos cordones de esos que dicen peligro, pero pues ya se los llevó el pedazo que se cayó”, comentó Elsa de la Cruz, vecina de la colonia El Arenal. “En la noche dicen que se escucha cuando está crujiendo y cae al agua la tierra, pero yo me quedo dormida y la verdad ya ni cuenta me doy”, agregó.
En el lugar no hay señalamientos que informen del peligro, ni está restringido el paso. Algunas patrullas hacen rondín, pero aunque los elementos ven que la gente se acerca demasiado a la orilla, no los amonestan.
“Por abajo de aquí, ya casi está todo hueco”, dijo Eliseo Rivera, refiriéndose al trozo de carpeta asfáltica que aún no termina de caer. “La protección debería ser a lo largo del río. Hay que cuidar a la gente para que no pase algo malo”, concluyó.