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Carga pesada para un solo hombre...

HORA CERO

Roberto Orozco Melo

El martes 4 de noviembre fue un día largo para quienes, sentados frente a nuestra pantalla televisiva, nos empeñamos en seguir de cerca la elección presidencial de los Estados Unidos y testimoniamos las crecientes sumas de votos depositados a favor de John McCain y Barack Obama, los candidatos republicano y demócrata al más alto cargo político de dicho país. Sin embargo, el senador Obama ganó a su colega McCain con más de 800 mil sufragios de diferencia. En votos electorales Obama obtuvo 338 contra 157 de Mc Cain: más del 100 por ciento de ventaja.

La excelente información del prolongado proceso democrático fue transmitida por el canal CNN en español en beneficio de la tele audiencia interior y para que fuera observada en el mundo por gobernantes, políticos y simples ciudadanos de todas las naciones de la tierra: países democráticos o totalitarios, socios o tributarios, amigos o enemigos; pero todos, finalmente, interesados en el rumbo que podrá tomar, para bien o para mal, la nación más poderosa del orbe bajo la dirección política de Barack Obama.

La legislación electoral de Estados Unidos puede ser compleja o simple, según se le quiera ver. Se basa en votos populares y votos electorales. Los primeros son iguales a los que usamos acá: gana el candidato que obtiene la simple mayoría de votos. Pero en Estados Unidos es también es necesario obtener mayoría en los votos electorales.

Parece constituir un verdadero galimatías, pero aún si uno pierde la elección popular, es posible que gane captando la mayor parte de los votos electorales.

Al Gore perdió en los comicios del año 2004 por no tener los votos electorales requeridos (en 2008 fueron 270) en un virtual empate con el presidente George W. Bush quien buscaba reelegirse para otro período. Los que vimos de lejos los toros quedamos con la impresión de que Bush había consumado un fraude con votaciones demoradas y luego manipuladas, pues cosa curiosa, eso pareció ocurrir precisamente en Florida, el estado de la costa Este de la Unión Americana que es gobernado por su hermano menor.

El asunto fue hasta la resolución de la Suprema Corte de Justicia con un discutible fallo a favor de Bush, pero Al Gore, sabiéndose triunfador por la simple mayoría de sufragios populares apenas protestó y asumió la derrota con la misma resignación mostrada anteayer por el senador McCain. A ninguno le dio por acusar de espurio el triunfo de Barack Obama o bautizarse en permanente disensión como presidentes legítimos. Por cierto, quienes seguimos el proceso por la televisión nos fuimos a la cama con la satisfacción de saber que a las últimas hora los demócratas habían ganado la elección de 2008 y los 27 votos electorales que representa Florida.

Barack Obama logró sintetizar en el discurso de aceptación del cargo presidencial los tres problemas más álgidos y por ello prioritarios para la Administración demócrata de Estados Unidos que ya preside: “...porque a pesar de que esta noche celebramos, sabemos que los desafíos que mañana enfrentaremos son los más grandes de nuestras vidas: dos guerras, un planeta en peligro y la peor crisis financiera en un siglo”.

Lo peor de todo, decimos nosotros, es que los complejos y negativos records fueron hechos en apenas ocho años de la Administración de George W. Bush. El reconocimiento de esta dura realidad pudo ser lo que puso lágrimas en los ojos de los estadounidenses presentes en el acto de celebración del triunfo de Barack Obama: mucha carga para un solo hombre...

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